Una lectura astronómica de la “estrella” de Jesús (llamada de Belén)

La fuente de la leyenda y mito de la llamada “estrella de Belén” es el capítulo 2 del evangelio de Mateo, aunque Mateo no la menciona como tal, la cual es una expresión popular por tradición religiosa, pero básicamente se trata de la “estrella de Jesús“. A Jesús se le tenía por descendiente del rey David, personaje al cual también se le asoció con una “estrella”, la popular “estrella de David” de seis puntas, aunque éste no es un dato de la Biblia, ni tampoco en los cuatro evangelios se especifica cómo era la estrella de Jesús, pero se puede deducir pues existe un signo asociado a él.

Cuenta Mateo que “UNOS MAGOS” (sin mencionar nombres ni razas ni su condición de “reyes”) llegan a Jesusalén preguntando por el lugar de nacimiento de quien ellos creían que era “EL REY DE LOS JUDÍOS” (y de quien aún no conocían el nombre, aunque en la profecía de Isaías 7:14 mencionada por Mateo 1:22-23 se dice que la virgen le llamaría Emanuel), y estaban interesados en saberlo porque decían haber visto “SU ESTRELLA”.

“UNOS MAGOS de oriente se presentaron en JERUSALÉN preguntando: ¿Dónde está el que ha nacido, el REY DE LOS JUDÍOS? Porque hemos visto SU ESTRELLA en el oriente…”
(Mateo 2: 1-2)

Al usar el término “estrella” se puede deducir que serían astrólogos y que la vieron en el firmamento y de noche. Y al decir “SU estrella” es deducible que hubieran visto en ella algún signo/siño o señal que interpretaron asociado a Jesús. Como tal signo podría suponerse un signo astrológico, pero al verse de noche y no verse el Sol no sería ninguna constelación “señalada” por él ni el signo astrológico correspondiente, de modo que sería algo que interpretaron con cierta forma que reconocieron asociada a quien ellos creían que era el rey de los judíos: SU estrella. También a David se le asoció con una “estrella”. Ciertamente hay un símbolo/signo/señal tradicionalmente asociado a Jesús, y en el Firmamento hay una constelación con tal forma.

Antes de todo es importante conocer el escenario de entonces, tanto geográfica como geopolítica, histórica y cronológicamente. Mateo cuenta que los magos llegaron a Jerusalén, que era la capital de Judea (antigua Judá, modernas Israel y Palestina) que en aquel tiempo era provincia del Imperio Romano (Roma) que limitaba A ORIENTE con el Imperio Parto (Partia). Judea en particular limitaba directamente con territorio de los Nabateos.

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Por entonces el rey de Partia era Fraates IV y su Imperio había asimilado a las ya antiguas Caldea (la actual Irak/Iraq, en la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates, 6 en el mapa) y Persia (actual sur de Irán, con costa al mar del Golfo Pérsico) con ciudades como Babilonia (ya sin su antiguo esplendor), Susa, Persépolis o Pasargada. Son ciudades situadas en la misma latitud geográfica, a unos 31 grados al norte del ecuador (31ºN). Y también en la misma latitud, hacia OCCIDENTE, estaba Jerusalén, situada a 31,5ºN.

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Mateo cuenta que los magos dicen haber visto la estrella en oriente, no HACIA oriente, pues de haberla visto estando en Babilonia o en Persépolis (al oriente de Jerusalén) habrían mirado hacia la India y la China, dirección contraria a Belén, que era la aldea que había sido profetizada como lugar de nacimiento del mesías de los judíos (Miqueas 5:1-2 y Mateo 2:5-6). Y desde ciudades como Babilonia, Jerusalén queda a occidente y concretamente justo hacia el punto cardinal Oeste. ¿Acaso la vieron hacia occidente? Mateo, después de que los magos hubieran llegado a Jerusalén y de que Herodes los hubiese enviado ya a Belén, dice:

“…y la estrella que habían visto en oriente IBA DELANTE DE ELLOS” (Mateo 2:9)

Eso es cuando ya iban hacia Belén, y Belén está justo hacia el Sur de Jerusalén (y a 10 kilómetros). Es decir que la estrella estaba hacia el Sur, de modo que sería una “estrella del Sur”. Así, un itinerario recto desde Babilonia hasta Jerusalén es hacia el Occidente y Oeste, y girando luego hacia Belén es hacia el Sur, es decir un giro en ángulo recto.

Y también dice:

“…hasta que SE DETUVO SOBRE EL LUGAR donde estaba el niño” (Mateo 2:9)

El comentario de Mateo suele ser tomado literalmente como un mero adorno literario sin más importancia y también como un acto de “intervención divina”, pero también se puede leer en clave geográfica como que en el momento en que los magos llegaron a Belén la estrella -debido a la rotación de la Tierra- ya estaba sobre el punto cardinal Sur, es decir sobre Belén. Así, la posición sobre el punto cardinal Sur permite descartar a cualquier planeta, pues precisamente el punto de la Eclíptica (el camino de los planetas) que cruza con el meridiano celeste Sur es el punto del culmen o de la máxima altura de los planetas sobre el punto Sur del horizonte. Por tanto conocer el dato geográfico es importante para deducir un escenario astronómico y reducir las posibilidades.

Según estos razonamientos apoyados en un básico y mínimo conocimiento de la grafía de Gea (Geo-grafía) y de Astronomía, los magos no sólo habrían visto la “estrella” desde su país de origen (p.e. Babilonia, o Persia) sino también hacia el Sur, y una y dos horas después -debido a la rotación de la Tierra a un ritmo de 15º cada hora- se ve el mismo firmamento desde Jerusalén.

Y así como a David se le asoció con un signo geométrico (el hexágono, o la estrella de 6 puntas) y se le llamó “Estrella de David”, la “estrella” de Jesús podría también estar asociada a otro signo, geométrico o no, y de hecho la astrología ha asociado a Jesús a diversos signos astrológicos según diferentes interpretaciones. Pero con el paso de las generaciones, la sociedad greco/latina/romana/cristiana/católica fue asociando a Jesús con el símbolo de la cruz, pero no una cruz regular (como ‘+’ o ‘x’) sino la cruz de tipo romano en la que fuera crucificado y a la que luego se le llamó “cruz cristiana” y fue considerada “santa” por la Teología católica e integrada en el ritual como la llamada “Señal de la Santa Cruz”. Lógicamente esta señal y el concepto de cruz romana cristiana no tienen relación con la Astronomía y las constelaciones pero sí hay una constelación que el hombre “occidental” educado en la mitología y cultura judeo/cristiana/católica tiende a interpretar, por influencia cultural, como una cruz romana/cristiana, y de hecho se le dio tal nombre en latín: Crux, la cruz.

Tal percepción es diferente en otras culturas, como la Samoana (de Samoa, isla en el océano Pacífico) que la percibe como una figura geométrica, un rombo irregular (como también los antiguos egipcios) y la llaman Sumu, el Pez Ballesta, y está incluida en el emblema de la bandera del país.

En la bandera de Samoa aparece la constelación del Sumu, el Pez Ballesta, vista como una cruz romana cristiana por el hombre occidental y cristiano y llamada Cruz del Sur
En la bandera de Samoa aparece la constelación del Sumu, el Pez Ballesta, vista como una cruz romana cristiana por el hombre occidental y cristiano y llamada Cruz del Sur

A la constelación de la Cruz se le apellida “del Sur” porque está en el hemisferio sur de la esfera celeste (y para distinguirla de otra constelación del hemisferio norte también llamada Crux: la Cruz del Norte también llamada Cygnus o el Cisne). Está a unos 60º sur, de modo que se ve en el cénit desde una zona muy austral como el Pasaje de Drake entre el extremo sur de la Patagonia y el norte de la Antártida.

Pasaje de Drake pasando por debajo de la Cruz del Sur
Pasaje de Drake pasando por debajo de la Cruz del Sur

El hecho de que una constelación esté en el hemisferio sur celeste no significa que no se vea desde el hemisferio norte terrestre, y de hecho la Cruz del Sur se puede ver pegada al horizonte Sur desde 24º norte, el trópico.

Eso es debido al lento movimiento del eje de rotación de la Tierra a 1 grado cada 72 años, pues de hecho hace 20 siglos se veía desde más al norte, dese 36ºN, y Jerusalén, Belén y el lugar en el que estaba Babilonia están a 31/32ºN.

Vista cenital de la Tierra hacia el Sur y la Cruz del Sur en sentido tangente a la zona de Oriente Medio y Próximo. Escena obtenida con Celestia.
Vista cenital de la Tierra hacia el Sur y la Cruz del Sur en sentido tangente a la zona de Oriente Medio y Próximo. Escena obtenida con Celestia.

Esto puede comprobarse con precisos y realistas simuladores planetarios como Stellarium o Starry Night. Hace 2 milenios, desde la latitud de Babilonia y Jerusalén, a mediados de Marzo se veía a la Cruz del Sur EN SU CULMEN A MEDIANOCHE, erguida y casi pegada (o posada) sobre el punto Sur del horizonte; se la veía trazando un corto arco en torno al Sur durante unas 5 horas de rotación de la Tierra.

Año 1 de la era cristiana, desde Jerusalén hacia el Sur donde está Belén. La Cruz del Sur en su culmen, sobre el punto cardinal Sur en la Vía Láctea desplegada sobre el horizonte.
Año 1 de la era cristiana, desde Jerusalén hacia el Sur donde está Belén. La Cruz del Sur en su culmen, sobre el punto cardinal Sur en la Vía Láctea desplegada sobre el horizonte.

Ampliando la visión, se aprecia que la Crux siempre está “posada” o “clavada” (o “colgando”, como a veces se ve desde el hemisferio sur) en el plano o ecuador galáctico y por tanto en plena franja de la Vía Láctea (así llamada por los romanos), que hace 2 milenios, a esa hora de esos días de ese mes de cualquier año se veía desde Babilonia y desde Jerusalén “flotando” como una neblina cósmica sobre el horizonte.

A su lado se ve a la luminosa pareja Alfa Centauri y Hadar (Beta Centauri). Habiendo descartado planetas, que no pueden verse cerca del punto Sur del horizonte, si la estrella hubiese sido una estrella en sentido literal y astronómico como un punto luminoso y esfera de gas, también podría haber sido Alfa Centauri, cuya particularidad es ser la estrella más cercana al Sol y también por ello es una de las más brillantes (la 2ª) del Firmamento tal como lo vemos desde la Tierra. Forma con Hadar los llamados “Punteros”, porque “a-Puntan” hacia Crux sirviendo de guías.

Actualmente, debido al movimiento de bamboleo del eje de la Tierra, desde Jerusalén o Belén apenas se distingue a la estrella Gacrux pegada al horizonte y justo al Sur. El resto de las estrellas de la constelación está bajo el horizonte.

Según esta teoría, la estrella de Jesús que según Mateo los magos dijeron haber visto y que habrían interpretado como señal de nacimiento del rey y mesías de los judíos pudo haber representado el mismo signo/señal asociado a la característica forma en la que murió: la cruz romana (luego cristiana), una estructura esquemáticamente simple y adaptada para “acomodar” el cuerpo humano. Los judíos esperaban a su salvador desde que fue profetizado por profetas como Miqueas e Isaías 7 siglos antes, y 1 siglo más tarde por Jeremías y Ezequiel, cuando los babilonios/caldeos, durante su esplendor con Nabucodonosor II y como capital del Imperio la “esplendorosa” ciudad de Babilonia, conquistaron el reino de los judíos en el año 586 a.e.c. Y después también también fue conquistado por los medos (Media), los griegos (Grecia) y por fin los romanos (Roma). Así que los judíos esperaban que su dios Yavé les suscitase un salvador que los salvase de la opresión de las naciones extranjeras. Y así, 586 años después, en tiempo del nacimiento de Jesús (míticamente suscitado por Yavé en el vientre de una joven virgen de Nazaret) el Imperio Parto estaba a oriente de Jerusalén, y de ahí pudieron proceder los magos, y concretamente de la misma ciudad de Babilonia (ya no en su esplendor), o de Persia. En el libro de Ezequiel se describe el atuendo de los babilonios o caldeos, pues Babilonia estaba en la región que era llamada Caldea:

“Figuras de caldeos pintadas de bermellón, con cinto en las caderas, amplios turbantes en sus cabezas, con aspecto de grandes señores todos ellos; eran retratos de babilonios, cuyo país de origen es Caldea” (Ezequiel 23: 14-15).

Se les describe con amplios turbantes pero no con coronas, y por entonces el Imperio Parto tenía como rey a Fraates IV. Y Mateo tampoco menciona nombres ni razas, ni el número de ellos, ni pajes, ni que fueran en camellos… como tampoco descripción alguna de la estrella… de Jesús. Y tampoco que Belén estuviera al Sur de Jerusalén.

Año 1 de la era cristiana, desde Jerusalén hacia el Sur donde está Belén. La Cruz del Sur en su culmen, sobre el punto cardinal Sur en la Vía Láctea desplegada sobre el horizonte.

Sobre la constelación de la Cruz del Sur.

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