Desde el planeta Aire, Agua y Tierra podemos ver al planeta Venus a simple vista. De hecho, su órbita es la más cercana a la de la Tierra y por eso hay momentos (cada 584 días, llamado "Ciclo Sinódico de Venus") en los que ambas naves cósmicas están a su más corta distancia alineados al mismo lado del Sol. Venus, como cualquier planeta, viene a ser un espejo esférico que refleja la luz del Faro esférico, la Estrella, el Sol, y esa luz rebotada en la superficie vapososa de Venus es lo que nos llega a las pupilas. Venus tiene una superficie cubierta por una capa espesa de nubes. "Nubes" es un concepto que podemos relacionar con el nombre del planeta y hacer un descriptivo juego sonoro de letras y palabras: VENUS de "NUVES".
Alguna persona, cierto día a cierta hora, decidió bautizar al planeta con el nombre de la diosa romana de la belleza: Venus. Antes ya lo hicieron otras personas de otras culturas, como la babilónica Ishtar o la sumeria Innana. Su nombre es Urartu en Armenia y Astarté en Canáan. Es el planeta más observado por las antiguas civilizaciones del Planeta Tierra, como la maya. Todas lo han nombrado de diferentes formas. Entre los ciclos mayas, el final de la 4ª Cuenta Larga y el comienzo de la 5ª Cuenta Larga coincide con el mítico acontecimiento llamado "Nacimiento de Venus" que la leyenda maya relaciona con la "Serpiente Emplumada", Quetzalcóatl. Algún acontecimiento cósmico de resalte tuvo que ser contemplado en el cielo por los maya desde el Yucatán hacia el 3113 antes del inicio de la era cristiana para que lo consideraran el inicio de un nuevo ciclo, pues quizá se reflejó en la tierra.
Las personas expertas han descubierto que la atmósfera de Venus está formada por un 98% de dióxido de carbono, ese mismo gas que exhala el Planeta Tierra en su imparable respiración a través de "nuestro" organismo y el de los animales, o de los volcanes (variados Pulmones) en forma natural o el que generamos al usar los automóviles y las fábricas que fabrican automóviles, como ese 100% de excedente del cual alguna marca comercial emite "el mínimo nivel" colaborando al 100%. Es ese gas que decimos que tiene parte de la culpa del llamado "efecto invernadero", pero un gas no tiene el privilegio de la responsabilidad. Venus sí es un verdadero invernadero a 400 grados. El hecho de que nuestros cuerpos y psicologías no puedan vivir en esas condiciones atmosféricas no significa que no lo estén haciendo otras formas de vida que no podrían vivir en el ambiente de nitrógeno y oxígeno del planeta de aire. Tendrían que ponerse un traje humano con sus dos bombonas internas de oxígeno (los pulmones)... Quizá te has cruzado con algún venusiano disfrazado de humano o conoces a alguna persona que trabaja en un invernadero. ¿Tú misma, quizá?
Considerar en kilómetros la distancia entre las órbitas de la Tierra y de Venus es inútil. Hemos de usar medidas más adecuadas a esas distancias tan enormes para una mente kilométrica. Así, podemos recrearnos una maqueta del Sistema solar reducida 300 millones de veces según los 300 millones de metros (1 Metro-Luz) que recorre un rayo de luz en 1 segundo y lo construimos partiendo de nuestro propio ombligo encendido (el Sol en el centro) y sin olvidarnos de eliminar el suelo para recrear estar flotando en el cielo (espacial). Así, la órbita de Venus es un círculo a 361 metros a nuestra redonda. Pero aún podemos usar una unidad de medida mayor como es el propio Sol. De esta forma el Sol cabe 78 veces completas en la distancia entre el núcleo del propio Sol y la órbita de Venus. Para los fanáticos del cósmico número 13 y sus múltiplos, 78 es 6 veces 13. Esta escena guarda la escala proporcional a la realidad tanto por el tamaño del Sol como por las distancias.
También, en relación al número 361, Venus cabe 361 veces en el perímetro del Sol. 361 es el cuadrado de 19.
A 140 metros más allá está la órbita del Planeta Planta de los vegetales cuya Clorofila genera el oxígeno respirado por los organismos animales no humanos... y también los humanos (que no sólo son animales, y que llaman "La Tierra" al planeta en que viven, y a veces sobreviven). De modo que en la dimensión real, entre la órbita del planeta Tierra y la del planeta Venus hay 140 metros luz que un rayo de luz recorre en 140 segundos, distancia en la que el Sol cabe 30 veces.
Y entre la órbita de la Tierra y la siguiente, la de Marte, hay 260 metros luz. En la siguiente escena podemos ver a escala de tiempo proporcional a la realidad, a un rayo de luz saliendo de Venus hacia la Tierra. Puedes pulsar la tecla "F5" o el icono "Actualizar" del Navegador de Internét para reanudar la animación. Lo que se ves recreado en la escena está ocurriendo ahora mismo y en todo momento en el Espacio... SEGÚN el SEGUNdo.
Que la órbita de Venus sea la más cercana a la de la Tierra no quiere decir que el planeta Venus sea el más cercano a la Tierra, pues una órbita es un círculo y un planeta es un puntito en el perímetro de ese círculo. De hecho a veces Marte, e incluso Mercurio, están más cercanos que Venus.
Geométricamente, entre todas las demás, la órbita de Venus es la más cercana al círculo perfecto, aunque a la vez es excéntrica con respecto al Sol. Es una órbita interior a la de la Tierra. Si trazamos un cuadrado inscrito en ésta, resulta que la órbita de Venus (sin tener en cuenta su excentricidad) queda prácticamente inscrita a su vez en ese cuadrado inscrito en el círculo de la órbita de la Tierra.
También está 3,5 grados inclinada respecto a la órbita de la Tierra, que es la más cercana a la estabilidad perfecta. Esta circunstancia de la relación de ambas órbitas hace que los planos de ambas intersecten en un punto en el que a veces coinciden ambos planetas, de modo que desde la Tierra se ve a Venus transitando justo ante el disco del Sol. A eso se llama "Tránsito de Venus". El último ocurrió el 8 de junio de 2004. En esta imagen lo vemos como se veía desde la Tierra durante el día. Venus está entre la Tierra y el Sol.
Firma del Firmamento el día 8 de junio de 2004. Tránsito de Venus.
Y el próximo tránsito ocurre 8 años después 2 días antes: el 6 de junio de 2012. Aquí podemos ver ambos tránsitos a gran escala. En la realidad, Venus tardó unas 9 horas en pasar durante su tránsito de junio de 2004.
El hecho de que la órbita de Venus sea interior a la órbita de la Tierra hace que Venus junto a Mercurio sean los dos únicos planetas con los que la Tierra puede formar alineamientos al mismo lado del Sol, llamados técnicamente "conjunciones inferiores" (o interiores). También eso hace que nuestro umbral de visión de Venus no incluya la noche sino los momentos que "rodean" al crepúsculo y al alba. Cada cierto patrón de días aparentemente caótico pero que a mayor escala es regular, podemos ver a Venus en las últimas horas de la noche y en las primeras del día. Al estar en una órbita interior a la de la Tierra, Venus viene transitando desde el lado del anochecer de la Tierra hacia el lado del amanecer, y durante unos días nos es invisible, como la Luna en fase nueva (con la diferencia de que la Luna orbita alrededor de la Tierra). Entonces deja de verse durante unos días para luego reaparecer en el cielo de nuestro amanecer. También crea el efecto -imperceptible a nuestro ojo y a la velocidad de percepción de la realidad- de zigzagueos aparentes de Venus y Mercurio en torno al Sol.
Venus completa su órbita al Sol en 225 días (224 y 0,7 de otro), pero esto no significa que dé 225 giros, pues no llega a dar ni 1 completo, sino que gira sólo el 0,92. Así que los 225 días es la medida en días terrestres (también podríamos medirlo en días mercurianos o marcianos). Es decir que mientras Venus completa su órbita, la Tierra da 225 rotaciones cubriendo el 61,6% de la suya, y nosotros pasamos 225 días. Si comenzamos a contar 225 desde el 31 de agosto, el 225º día es el 13 de abril, y en ese periodo el Sol "terrestre" (visto desde la Tierra) cubre la lazada larga de su aparente trayectoria anual (a una misma hora cada día), el llamado "analema".
El número 225 es el cuadrado de 15, así que el periodo orbital de Venus puede servir a una persona que sienta cierta atracción por el planeta Venus para confeccionar un calendario venusiano de 15 meses de 15 días para mantener sus "relaciones temporales" con su posible planeta de origen. Tal calendario estaría inserto en los 365 días del año terrestre, con lo que 13 ciclos anuales terrestres sincronizan con 21 ciclos anuales venusianos, de modo que 13 años(terrestres) serían un ciclo que relaciona a la Tierra y Venus (también en 13 años venusianos ambos planetas cumplen su ciclo pentagonal).
Cada 16 horas y 15 minutos que pasamos de nuestra vida, el planeta Tierra gira 243 grados.... y el planeta Venus gira sólo 1 grado! Si traducimos los ritmos de giro de la Nave Tierra y de la Nave Venus a términos cronológicos, en Venus 1 segundo equivale a 243 segundos, lo cual para nosotros es lentísimo, como si el segundo fuera una línea elástica que podemos estirar 243 veces. Ese es el segundo en el planeta Venus, de modo que para un ser venusiano el tiempo humano es rapidísimo. En comparación con la Tierra, Venus es un buen balneario para apaciguarse y a la vez una sala de "espera" en la que "desesperarse". Cada cual elige. La diferencia entre frecuencias, teóricamente, aunque no sintamos sus vibraciones, es evidente.
A tal ritmo de rotación, Venus completa un giro en 243 días terrestres, 18 días más que 225 días, que es el año de Venus.
Así que el día de Venus es más largo que su año. En 243 días (día de Venus) la Tierra recorre el 66,6 por cien de su órbita, o el 666 por mil. Combinando los porcentajes de órbita que recorre la Tierra durante la órbita/año y el giro/día de Venus tenemos las cifras 61'6% (224'7 días en el 100% de 365) y 66,6% (243 días en el 100% de 365). Las cifras de 243 suman 9, y 243 es múltiplo de 9 y de 27, y 27 suma 9). Los números 61'6 y 66'6 son la décima parte de 616 y 666, números cabalísticos asociados a la mítica figura llamada "la bestia", pues se dice (según interpretadores del Papiro Oxyrrincus) que el número original de "la bestia" es el 616 (múltiplo de 11, 22, 44, 77 y 88); y también a tal personaje se le asocia con el símbolo del pentágono (o pentáculo), pero tal "malignidad" es una interpretación personal que nada tiene que ver con la estrella de 5 puntas como figura geométrica (y "venusmétrica") que trazan La Tierra y Venus cada 8 años (8 órbitas de la Tierra y 13 de Venus, llamado Ciclo Pentagonal formado por 5 ciclos sinódicos) como efecto de la distancia a la que están sus órbitas y de la velocidad de traslación de ambos planetas.
Las frecuencias de rotación de la Tierra y Venus son muy diferentes, pero no por ello desacordes. Mientras el giróscopo Venus se traslada cubriendo 35 kms cada segundo girando 1 vez sobre sí mismo cada 5.832 horas (243 días, 18 días después de cumplir su órbita al Sol), el giróscopo Tierra se traslada a 30 kms cada lapso de segundo y gira 243 veces más rápido. En esta sencilla animación se comparan los ritmos de giro de la Tierra y de Venus como si fueran dos agujas. La aguja Venus gira en sentido contrario a la aguja Tierra, y viceversa.
El giro de Venus se distingue del resto de planetas por una curiosa particularidad, y es que es el único planeta que gira sobre su eje en sentido contrario al sentido de giro del resto de "colegas". Es como si en algún momento de su cosmología circular y cíclica hubiese dado un vuelco y su polo norte hubiese quedado en el sur, y el polo sur en el norte. O quizá los que giran al contrario son los demás planetas.
Otro misterio de Venus, esta vez en relación con la Luna, es que la relación proporcional entre su día (más largo que su año u órbita) y su año (más corto que su día) es de 1'08, lo cual es la misma relación entre la duración del día y del "año" de la Luna (su órbita a la Tierra). ¿Acaso la relación cíclica entre el día y el año de Venus es un fractal de la Luna escalado o dimensionalizado 8 veces?
TRASLACIÓN Y GIRO (AÑO Y DÍA) DE VENUS
Aquí podemos observar combinados el ritmo de traslación y giro de Venus desde un punto de vista cenital. A tal ritmo le da para completar 12 giros en 13 órbitas (durante las que la Tierra da 8 órbitas). Es decir en términos temporales son 12 días (venusianos) en 13 años (venusianos, que son 8 años nuestros).
CICLO PENTAGONAL ENTRE LA TIERRA Y VENUS
Haz click repetidamente sobre la siguiente escena:
A veces una imagen habla geométricamente por sí sola y por eso vale más que unas palabras, aunque hay detalles de los que nos escapamos pero pueden ser importantes. En cada cambio de posición de ambos planetas Venus ha dado 2'6 órbitas al Sol y la Tierra 1'6. En términos cronológicos, tal como nuestra mente racional está acostumbrada, son 1'6 años ó 584 días, lo cual puede parecernos lineal, pero es tan cíclico como el movimiento de rotación (diario y nochario) del Planeta Madre que nos acoje. 584 días definen el Ciclo Sinódico de Venus medido desde el Planeta Tierra en el que estamos (ver Ciclo Sinódico de Venus). Al mismo tiempo los planetas van trazando las líneas de una estrella de 5 puntas o un pentágono compuesto por 5 ciclos sinódicos (ver Ciclo Pentagonal).
La escena reproduce el actual ciclo de 8 años entre el 2004 y el 2012 entre dos tránsitos de Venus. La próxima alineación de la Tierra y Venus es el 27 de octubre (de 2010) a falta de 584 días para la siguiente que coincide con el Tránsito de Venus (la pareja del ocurrido en junio de 2004) y que cierra el actual ciclo Pentagonal de 8 años. Después, no vuelve a producirse otro tránsito durante 105 años.
La naturaleza de los cierres e inicios de ciclos entre planetas es que son momentos en los que se suman las energías de varios cuerpos en el cielo espacial. Esto nos ocurre a nosotros en momentos cotidianos y espontáneos de sentimientos libres y curativos de esta maravilla que es el cuerpo, auténtico traje espacial y vehículo de comunicación y transporte. Y el cuerpo está en el Cielo Espacial, el Espacio, tal como el Planeta que lo alberga y los demás planetas, otra forma de vida desconocida en nuestra sociedad. Cada planeta es un girasol y un giróscopo magnético con su propia frecuencia determinada por su ritmo de giro y de traslación. Las combinaciones entre velocidad de giro y traslación generan frecuencias diversas.
Así, el día 27 de octubre, al otro lado de la fina frontera de nuestra más o menos agitada o apaciguada burbuja personal y social, tiene lugar uno de estos momentos cósmicos burbujeantes que son como una nota más de la partitura de una sinfonía gratis, la música de las estrellas y los astros, y de acceso libre. Para participar como instrumento de esa sutil música reconfortante y como caja resonante no hay que tener dinero para comprar entrada sino sólo basta recordar la posibilidad de que existe y comprobar por sí mism@ si es cierto. Venus es el nombre que hemos dado al ideal -y real- de la Belleza, y Gaia o Gea... la Diva de la Vida. Lo que sí es cierto es que bailan como diosas entre dioses/planetas como Mercurio, Marte, Júpiter... Y Marte, en un ciclo mayor, también interviene en el baile de Venus y la Tierra.