El dios (y demonio) romano de la guerra (y la tregua), Marte -el Ares griego-, da su nombre al Planeta que da vueltas al Sol en la cuarta órbita después de la Tierra. Entre los días de la semana en la cultura castellana, Marte da nombre al segundo día: Martes. De esa palabra "martes" podemos extraer el nombre griego de Marte: Ares. Entre las estrellas, una de ellas tiene un nombre relacionado con Marte/Ares. Es la estrella Antares, la más brillante de la constelación de Escorpio. "Antares" significa "el rival de Ares".
Al contrario que el Planeta Tierra que no sólo es de tierra sino de agua porque está inundado formando lo que a veces llamamos "el Gran Azul", el océano, el planeta Marte es una especie de esfera reseca y desértica. Mientras el Planeta Tierra es un Oasis de agua al que a veces espontáneamente llamamos "Planeta Azul" por el matiz azul del cielo que se refleja en el agua, a Marte le damos el nombre de "Planeta Rojo" por su tonalidad anaranjada oxidada, algo parecido a lo que le ocurre a nuestra sangre a la que extrañamente asociamos con la guerra y con la muerte por el derramamiento de dicho combustible vital. Posiblemente, como el Planeta Azul, nuestra verdadera sangre sea azul una vez purificada (otra cosa es sanear las cuentas financieras).
De esa asociación de la sangre con la guerra bautizamos a ese extraño y fascinante planeta vecino con el nombre del antiguo y obsoleto dios/demonio de la guerra/tregua.
La apariencia externa y superficial del planeta Marte no tiene por qué corresponder con su realidad completa por lo que haya bajo su superficie. También la apariencia de nuestro Planeta es mayoría de agua pero, como no sabemos administrarla ni podemos hacerlo con justicia, nuestra vivencia es diferente a la que se supondría en un Planeta acuoso, y nuestra vivencia interior es de sequía, quemazón y sed. Pero no estamos desamparados sino en la placenta biológica de una Madre Naturaleza que es sabia, y por ello sabia administradora.
Imaginemos que somos habitantes de Marte observando esa Gota azul en el espacio. No sería de extrañar que deseáramos ir a darnos un chapuzón a esa Piscina cósmica que es el Planeta Agua. Quizá en el interior de Marte, con su apariencia de naranja, haya algún jugo que no conocemos. Pero no tenemos por qué pretender colonizar y poner a Marte a la venta y en peligro, porque en el Planeta Tierra ya hay un jugo que aún hemos de descubrir, y sin necesidad de tecnología (ni dinero) sino con "las cosas" gratis que no podemos vendernos ni comprar en el supermercado de nuestra sociedad: inteligencia y sensibilidad, razón y corazón, curiosidad y fascinación.
Con todo, la diferencia de aspecto y la variedad entre los planetas del Sistema de la Estrella "Sol" es sorprendente, como por ejemplo entre éste azul en el que "vivimos" y ese anaranjado que es Marte, por no hablar de ese gris que es la Luna. Y son vecinos contiguos.
Fascinante y misterioso Universo multifacético, y no sólo multidimensional...
PROPORCIÓN DE MARTE
El tamaño de Marte es un poco más que la media de tamaños entre la Tierra y la Luna. Es 1'88 veces más pequeño que la Tierra.
Comparación de las proporciones entre el Planeta inundado (la Tierra), la Luna y el Planeta reseco (Marte).
LA ÓRBITA DE MARTE
Desde nuestra atalaya en la Isla Tierra, la órbita de Marte está más lejos que la de Venus. Si creamos un Sistema Solar a escala en el que tú seas la Tierra y en el que cada metro a la redonda represente 300.000 kms (distancia recorrida por un rayo de luz en 1 segundo, SEGÚN el SEGUNdo), la órbita más cercana a la de la Tierra es la de Venus, a 140 metros hacia el Sol; y luego la de Marte, a 260 metros hacia fuera del Sistema Solar. En el Espacio real la distancia real podemos considerarla como de 260 metros luz recorridos por un rayo de luz en 260 segundos, 4'3 minutos, lapso de tiempo durante el cual la Nave Tierra gira un poco más de 1 grado y se traslada un poco más de la distancia equivalente a la mitad de su propio diámetro.
El Planeta en el que estamos está dentro de la órbita de Marte. Por simple ley natural, la Tierra se traslada más rápido que Marte y Marte más despacio que la Tierra.
Nuestra Nave completa su órbita mientras Marte ha cubierto un poco más de la mitad de la suya. Y Marte completa su órbita al tiempo que la Tierra ha cubierto el 0'88 de otra más, 687 días, 1'88 órbitas (1'88 años). También Marte es 1'88 veces más pequeño que la Tierra.
Esta animación comienza con la Tierra en el 24 de diciembre de 2007, la última vez en que tuvo lugar la máxima aproximación con Marte. La próxima vez es el 27 de enero del 2010.
Una innegable curiosidad numérica es que:
Marte tarda 1'88 años en dar la vuelta al Sol, y es...
1'88 veces más pequeño que la Tierra
Así que podemos tomar el número 1'88 como definitorio en la relación entre la Tierra y Marte.
FRECUENCIA DE SINCRONIZACIÓN DE ÓRBITAS DE LA TIERRA Y MARTE
Para que la Tierra y Marte sincronicen sus órbitas con números enteros hemos de sumar 1'88 a sí mismo, aunque para finar la cifra hemos de tener en cuenta que realmente el número de días de nuestro año es 365'2422. Así 687 / 365'2422 = 1'8809. Así, la Tierra da 79 órbitas (79 años) en los que Marte da 42 órbitas. Podemos decir que 79:42 es la frecuencia de sincronización orbital Tierra:Marte. 79 años es un número interesante en Tzolkins (1 Tz = 260 días) puesto que equivale a 111 Tzolkins, un número práctico, funcional y fácil de recordar.
79 años terrestres es el periodo comprendido entre los años 1929 y 2008 de la era romana cristiana. Ambos años están relacionados por el mismo suceso en la economía de la humanidad: una recesión financiera mundial. En ambos años el mismo suceso ocurrió en octubre. El de 1929 fue el día 24 y se llamó "la Gran Depresión", y el de 2008 fue el día 4 cuando fue declarado oficialmente como la actual crisis financiera mundial.
Son dos grandes "catástrofes" ("fe" del "catastro" humano?) en relación con el mismo dinero que relacionamos directamente con la Guerra (marcial, de Marte), no la exclusiva de antinaturales "ejércitos de tierra, mar y aire" en Campos, Aguas y Aires que son de la Madre Tierra y para sus formas de vida, sino de antinaturales ideas con las que nos guiamos -perdiéndonos- nosotros mismos en las selvas de nuestras mentes y ciudades cada día "dando la vida" por el dinero y la supervivencia en el campo de batalla de la sociedad capitalista moderna que paradójicamente odiamos en la misma medida que necesitamos, aunque en el fondo necesitamos reintegrarnos en la Madre Tierra y Naturaleza, que es sabia, y consecuentemente en el Universo, lo cual es un Juego de Niños.
Un ciclo de sincronización orbital Tierra/Marte (79 años) es lo transcurrido entre ambos sucesos financieros en la sociedad humana que "ocupamos" parte de la Tierra, menos del Aire y nada del Agua.
¿Tiene algo que ver el ciclo de Marte -nombre del dios/demonio de la Guerra/tregua- con la "evolución" (?) de la guerra económica de la humanidad durante esos 79 años, ciclo sincrónico orbital del "Dios de la Guerra" (Marte) con la "Diva de la Vida" (la Tierra)? En ambas fechas, separadas por 79 años (111 Tzolkins maya), y viendo desde nuestro punto de vista en la Tierra, Marte fue el planeta que mantuvo la cita más estrecha con el Sol.
Posición de Marte el día viernes 24 de octubre de 1929, comienzo de la "Gran Depresión". Sol en Virgo; Marte en Libra.
79 años después, un ciclo de sincronización orbital Tierra/Marte 79:42:
Día sábado 4 de octubre de 2008, declaración oficial de la "crisis financiera mundial".
Sol en Virgo, y Marte también, y en la misma posición que el Sol 79 años atrás.
EL GIRO DE MARTE
Marte tarda 24 horas y 37 minutos en dar su giro o rotación. Es un poco más lento que la Tierra (23h y 56m) que da 366 giros completos cada año (y 0,24 de otro). Es decir que Marte tarda 1,03 días terrestres en dar su giro. Dado que Marte tarda 686,9 días terrestres en completar su órbita al Sol.....
686,9 días órbita / 1,03 días de giro = 666,8 giros por órbita.
Es decir que:
Marte da 666 giros completos
durante su órbita al Sol, (y 0'8 de otro giro).
Así la relación de giros por órbita entre la Tierra y Marte es de 1,82 (=666,8 / 366,24). Una cifra semejante a la de 1,88 como años que tarda Marte en dar su órbita al Sol y relación proporcional de tamaño entre la Tierra y Marte (Marte es 1,88 veces más pequeño).
Desde que la Tierra y Marte se encuentran al mismo lado del Sol hasta que vuelven a encontrarse pasan 780 días que son 111 semanas y 3 días. Esto se debe a que mientras la Tierra realiza su órbita, Marte también se traslada una sección de la suya, de modo que la Tierra ha de recorrer más órbita para colocarse entre el Sol y Marte. A tal encuentro se le llama técnicamente "conjunción inferior", y al periodo entre dos encuentros se le llama "sinódico" porque la palabra "sínodo" significa "caminar juntos". 780 días define el Ciclo Sinódico de Marte y son 3 Tzolkin (260 x 3 días).
Para reiniciar la animación puedes pulsar con el cursor del ratón sobre la imagen del Sol.
Así, el Ciclo Sinódico de Marte es 93 días más largo que su órbita (687 días terrestres). 93 días es 13 semanas y 2 días, prácticamente lo que nos dura una estación en el Planeta de las Cuatro Estaciones en el que Vivaldi se inspiró. Dado que la frecuencia de sincronización orbital Tierra/Marte es 79:42 en 111 Tzolkin, encontramos que en esos 79 años ocurren 37 ciclos sinódicos de Marte (111 / 3 = 37). Otra vez nos sale el número 111.
La última vez que la Nave Tierra y la Nave Marte estuvieron más cerca entre sí
fue el 24 de diciembre del año 2007, justo al final del solsticio de diciembre. La próxima vez es el 27 de enero de 2010, justo el primer día del calendario chino. Y en la fecha media, el 2 de diciembre del 2008 se alinearon a lados contrarios del Sol.
Igual que Venus con la Tierra, Marte mantiene una relación sincrónica con la Tierra y con Venus. Esta consiste en que mientras Venus da 52 órbitas al Sol, la Tierra da 32 y Marte da 17. Este es otro ciclo de Marte, de 17 órbitas. Si lo combinamos con el anterior de 42 órbitas, dentro de éstas hay 2,47 ciclos de 17 órbitas.
EL CICLO MARTE/TIERRA/VENUS
Es un ciclo de 32 años en el que las combinaciones entre Marte, Tierra y Venus son muy peculiares pero perfectamente armoniosas. Hablando en términos de ciclos, 32 años suponen 4 Ciclos Pentagonales de la Tierra y Venus, y como cada Ciclo Pentagonal se compone de 5 ciclos sinódicos de Venus, son 20 ciclos sinódicos de Venus.
Imaginemos que Venus y la Tierra se colocan de forma que tienen al Sol entre medias, y que Marte se suma a esta alineación detrás de la Tierra. Esa disposición de Venus y la Tierra se llama "oposición". 1 ciclo sinódico después (584 días, 1'6 órbitas de la Tierra y 2'6 órbitas de Venus), los planetas se habrán movido de forma que Venus y la Tierra habrán vuelto a oponerse, aunque Marte no está ahora en alineación. Tras un segundo ciclo sinódico, Venus y la Tierra vuelven a oponerse, pero ahora con Marte detrás de Venus. Y después del tercer ciclo sinódico, Tierra y Venus en oposición sin la presencia de Marte. Y tras el cuarto ciclo sinódico, de nuevo Marte se coloca detrás de la Tierra, y el patrón descrito vuelve a repetirse.
El día 24 de octubre de 2006 la alineación fue Marte/Venus----Sol----Tierra.
Y el día 29 de enero del 2.010 será Marte/Tierra----Sol.
El 5 de abril de 2.013 volverá a ser Marte/Venus----Sol----Tierra.
El 23 de mayo de 2.016 será de nuevo Marte/Tierra----Sol----Venus, y esta vez la línea planetaria está orientada en dirección a las Pléyades.
Hay momentos en los que vemos a Marte como una luz anaranjada muy brillante. Son los días en los que Marte está en el punto más cercano a la Tierra. La próxima vez es el 29 de enero de 2.010, y la Luna se coloca entre la Tierra y Marte sumándose a la alineación: Venus----Sol----Tierra/Luna/Marte.
ENCUENTRO ENTRE MARTE Y LA TIERRA
Si durante estas noches contemplas el firmamento a primeras horas de la noche hacia el este/oriente podrás ver una luz anaranjada inconfundible. Es la luz del Sol reflejada en el planeta Marte e impregnada del característico color de su superficie. Podemos decir que Marte es una Naranja flotante en el Espacio sin aire. A medida que gira la Tierra (a medida que pasan las horas) cambia nuestra línea de visión de Marte y Marte parece derivar hacia el cénit del cielo y luego hacia occidente/este.
Como cualquier otro planeta, y como cualquier aguja de un reloj con respecto al centro, el planeta Marte mantiene siempre una línea de unión imaginaria con el Sol, centro del reloj cósmico en torno al cual orbitan los planetas a modo de extremos visibles de agujas invisibles, y uno de ellos el planeta en el que estamos, aunque nosotros no estemos inmersos conscientemente por estarlo en nuestros asuntos cotidianos y porque el medio más común de comunicación (televisión) no tiene la función de informarnos sobre la dinámica del entorno espacial universal en el que flota nuestro planeta. Pero podemos integrarnos en él como integrada está la Madre Tierra, la cual no tiene la función de integrarse en la esfera de nuestra sociedad.
El caso es que durante estos meses a finales del 2015 y comienzos del 2016 (desde el nacimiento de Jesús, que según la tradición corresponde a finales del 2009 y comienzos del 2010) la Tierra y Marte se encuentran al mismo lado del Sol y concretamente durante la noche del 29 de enero la Nave Tierra cruza por esa línea Marte/Sol. En términos técnicos de astronomía y astrología se trata de una alineación llamada conjunción inferior. Si Marte estuviera justo al otro lado del Sol sería una oposición.
Este fenómeno en el que La Tierra se cruza en la línea Marte/Sol ocurre cada 780 días, que son 111 semanas y 3 días, y significa que la Tierra y Marte se encuentran a la mínima distancia entre sí tras ese tiempo. También 780 días son 3 periodos de 260 días, es decir 3 Tzolkin. Es el periodo sinódico de Marte.
Esa distancia de 80 millones kms es la misma distancia que guardan sus órbitas. Convertidos a metros luz son 260 metros luz (260 tramos de 300.000 kms) que un rayo de luz recorre en 260 segundos.
Por eso los rayos de luz anaranjada llegan a nuestras pupilas con 4 minutos de retardo. Es decir que vemos a Marte en la posición en la que estaba hace 4 minutos mientras Marte realmente está un poco más hacia la izquierda, aunque la diferencia es insignificante e inapreciable, pues la distancia que se desplaza durante 4 minutos no es mayor que su propio diámetro. 260 segundos (4 minutos y 20 segundos) es 20 segundos más que lo que tarda la Tierra en girar 1 grado en torno a su propio Eje mientras nosotros pasamos 4 minutos.
Pero esta vez este encuentro es especial porque también se suma la Luna que durante la noche del 30 pasa por detrás de la Tierra (y por delante de Marte) en fase llena, de modo que la alineación es Marte/Luna/Tierra/Sol. Esta firma con la presencia de la Luna es mucho menos frecuente, por eso este encuentro entre la Tierra y Marte es especial.
El momento de alineación de la Luna entre la Tierra y Marte se reconoce cuando vemos a la Luna a la izquierda del puntito anaranjado que es Marte guardando la mínima distancia. La línea que forman es parte del meridiano celeste que termina en la estrella Polar (polo norte de nuestra esfera celeste) que nos orienta hacia el polo norte de la Tierra.
Y como puedes comprobar Marte no aparece ni mucho menos con el tamaño de la Luna, tal como se había asegurado en una reciente noticia que había corrido por internet y en la que se decía, además, que ocurriría el 29 de agosto del 2009 como algo excepcional en muchos cientos de años. Ocurre cada 111 semanas en el Sistema solar, más frecuentemente que unos juegos olímpicos en la sociedad humana en el Planeta Aire y Agua, aunque los juegos olímpicos se transmiten por televisión porque no pueden verse en directo en el Firmamento, aunque en el Sistema solar está habitado por Planetas con nombres de dioses romanos herederos de los griegos del olimpo. Y hablando de juegos olímpicos, precisamente el Planeta Naranja (Marte romano, Ares griego, dios de la guerra) tiene la montaña más grande entre todos los planetas del Sistema solar. Sus descubridores le llamaron Monte Olimpo y tiene 27 kms de altitud, nada que ver con el Monte Olimpo de 2.900 metros que se eleva al norte de Grecia, en la tierra del Planeta Azul.
Que disfrutes de la luz del Planeta Naranja desde el Planeta Azul, aunque lo recibas con unos 4 minutos de retraso. Quizá algún ser esté viendo al Planeta Azul desde Marte.