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SISTEMA SOLAR
Conocer el Universo es un juego de niñ@s, como salir a la calle
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La Corona de las Pléyades

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL SISTEMA PLANETARIO DE LA ESTRELLA SOL
Un reloj cósmico, un átomo gigante, una composición musical silenciosa en clave de Sol.

NUEVOS LUNARES SOLARES!!

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Tema musical: "Júpiter (los Planetas)", de GUSTAV HOLST

Esta Casa que es el Planeta Tierra forma parte de un Barrio cósmico formado por otros edificios esféricos que evolucionan en sus propios tiempos determinados por sus años más cortos (órbitas más reducidas) o más largos (órbitas más amplias) y por los días que cumplen en cada año (giros que dan en cada órbita). Todos tienen en común que son impulsados e iluminados por las fuerzas y energía que irradia de la misma Farola, una Estrella, el Sol. Este barrio es el llamado "Sistema Solar".

Has leído el término "edificio", y en el contexto de la frase es muy adecuado por cuanto el significado original de la palabra "edificio" es "hacer fuego" (æde y facere) , y tanto la Estrella "Sol" como cualquiera de los planetas tiene un núcleo más o menos candente o incandescente al que semejan esas brasas de los fuegos de leña de los antiguos hogares humanos olvidados por el velo de nuestra ingenuidad ante las "ventajas (y desventajas)" de la modernidad. En ese sentido los planetas son edificios -fraguas de fuego- que no se apoyan en suelo sino que flotan en "cielo"; no son los construidos por personas ni son propiedad privada sino la misma casa del resto de las especies.

Es lógico que teniendo conciencia de ciudadanos de una ciudad o de una nación no tengamos conciencia de ciudadanos de una Ciudad cósmica como es el Sistema Solar. Lo que en nuestra conciencia son ciudades, a escala del Sistema Solar son planetas. Nuestras ciudades están asentadas sobre la superficie plana del Planeta; de hecho están diseñadas en base a planos y comunicadas entre sí por pistas de asfalto. Y los planetas son ciudades esféricas que flotan en cielo, cielo espacial, el Espacio, y comunicadas por ondas concéntricas de energías. Una niña -o un niño-, al menos mi niñ@ interior, me dice que un Planeta no tiene peso y que somos más pesados que los Planetas.

Comprendí que no existe el día
sino sólo una eterna noche.
Alcé al cielo la vista
y descubrí que guardaba dos broches:

uno, ambarino y cálido,
regalo sin par de las estrellas,
con el que a los hombres seduce;

otro, frío, pálido,
amante fiel de la Tierra,
ante el que los sueños sucumben.

El Sistema Planetario en el que flota el Planeta Tierra tiene una estructura bien definida como dos sectores interior y exterior en los que están los planetas pequeños y rocosos (o acuosos y aéreos también, en caso del Planeta Agua y Aire) y los planetas grandes y gaseosos, y más allá de estos otro cuerpo diminuto llamado Plutón, y otros aún más allá. Ambos sectores están separados por un cinturón de restos llamados "asteroides". Una teoría dice que tales restos son los de un antiguo planeta llamado "Marduk" o "Maldek". Entre las más profundas raíces de ciertas culturas se encuentran referencias.

Las órbitas de los cuatro grandes envuelven a las órbitas de los cuatro pequeños. Ahí, en una órbita intermedia entre todos ellos flota el Planeta Tierra como una Nave Espacial esférica y viviente acompañada por su fiel delfín, la Luna, y desde tal atalaya cósmica podemos ver a simple vista a Venus, Marte, Júpiter y Saturno, y apenas a Mercurio afinando bien en los amaneceres. Urano y Neptuno están demasiado lejos para nuestra capacidad visual. Y Plutón, aún más distanciado, suma su tamaño demasiado pequeño, menor que el de la Luna.

En la siguiente animación podemos ver a velocidad superrápida orbitando a los 4 planetas interiores: el más interior Mercurio, el más exterior Marte. Y nosotros, estamos en la Tierra, justo entre Marte y Venus, dios de la Guerra y diosa del Amor, más bien más tiempo haciendo la Guerra de la supervivencia que gozando de la supuesta maravilla de un desconocido "amor universal" (del universo).

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Los planetas son como las barriadas satélites en torno al núcleo de población, el Sol. Claro que menos mal que en el Sistema Solar no hay personas con ansia de construir más "planetas" para ganar más dinero diciendo públicamente la excusa de mejorar la calidad de vida de los habitantes y sin decir que se destruye el entorno natural. En el Sistema Solar hay Espacio de sobra para cada bailarín planetario, incluso también en el Planeta Tierra que no es sólo "suelo", igual que oxígeno o agua sabiamente administrados por la Madre Naturaleza.

Localiza el Sistema Solar en la Galaxia pinchando y arrastrando la ventana cuadrada.

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Tradicionalmente, junto con los otros 5, forman los 9 planetas del Sistema Solar. Sus movimientos siguen el patrón de la partícula compleja más simple de la creación, el átomo (formado por partículas subatómicas), así que un sistema como el de la Estrella Sol es como un átomo "gigante" con sus electrones que giran en torno al mismo núcleo, la Estrella, la cual conocemos poco, o nada, posiblemente como el propio átomo. Siendo 9 planetas y considerándolos como electrones de un átomo, podríamos decir que el Sistema Solar es un gran átomo de flúor.

Tema musical: "Júpiter (los Planetas)", de GUSTAV HOLST

También, considerándolos como extremos visibles de agujas invisibles, podemos ver al Sistema Solar como un reloj cósmico, y en el extremo de una de esas agujas estamos. Dado que los planetas se trasladan a velocidades más o menos constantes porque no son mecánicos, es natural que cumplan ciertos ciclos entre sí cada cierto número de órbitas. La humanidad, con la razón, si ha sido capaz de crear velocidades constantes mediante mecanismos como el propio reloj de agujas. Tal "perfección racional" no ocurre en la Naturaleza igual que el hombre racionalista sujeto a mecanismos no puede fluir en la libertad de la flexible dinámica del caos natural, y no por ello tal hombre -ni el que no sigue los mecanismos- es "imperfecto", ni "perfecto" por seguir los mecanismos "perfectos".

Nuestro Planeta flota en el Espacio junto con la Luna, la Estrella Sol y demás planetas. Durante nuestra historia en esta atalaya privilegiada del Universo hemos bautizado a los planetas con el nombre de dioses romanos como Mercurio, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Otros como Selene (Luna), Venus o nuestra misma casa de aire y agua tienen nombre femenino, de diosa. El de la Tierra es Gea o Gaia. Y el del Sol también, Helios. ¿Vivimos en un ser femenino iluminado por un ser femenino? Depende de lo que se viva.

También llegamos a crear un grupo de 7 días o giros que llamamos "semana" y les pusimos nombres asociados a los planetas. En castellano son Lunes de Luna, Martes de Marte, Miércoles de Mercurio, Jueves de Júpiter, Viernes de Venus, Sábado de Saturno, el "Saturday" o "día de Saturno" en la cultura inglesa, y el día del Sol o Sunday que en la cultura cristiana se adoptó como "Domingo" o "Día del Señor" de los cristianos. En inglés también los nombres de algunos días son de dioses: Wednesday es el día de Wotan o Woden, el Odín de la cultura escandinava y el Buddha de la cultura oriental. En el planeta Mercurio, dos de las planicies más grandes están juntas y nombradas como Odín y Buddha. Thursday es el día de Thor, dios de la Tormenta, y Friday es el día de Freya ("la señora"), la diosa madre escandinava. Con cosas tan cotidianas como los días de la semana realmente nuestra conexión con el Cosmos en que vivimos nos es insospechadamente íntima.

El sistema solar en el universo aún más cercano es una motita de polvo en mitad de la diminuta inmensidad. En esta imagen, las dos vecinas más próximas. 1 año luz equivale a... 800 sistemas solares.

Vista del sistema solar desde la posición de Vega

NUEVOS LUNARES SOLARES

Empezando a vislumbrar el Universo

En el siguiente link puede encontrar una escena cenital de las posiciones de los 4 grandes planetas en determinados momentos y puntos que tienen su correspondencia con nuestro tiempo histórico en la Tierra. Puedes clickear para ver el siguiente paso de la escena y comprobar la posición de los planetas tras los diferentes ciclos que componen el Gran Ciclo de los 4 grandes. Realmente la escena reproduce tres ciclos cuando realmente son cuatro. Se debe a que el rango de fechas posibles del programa "DISTANT SUNS" da hasta 14.700 años. De hecho, el ciclo completo de los 4 grandes es de 18.512 años, que son 18.512 órbitas de la Tierra y 112 de Neptuno, el planeta grande más exterior de más amplia órbita y más lento. Y 18.512 años también son 260 centenares de periodos de 260 días, es decir, 26.000 Tzolkin (1 Tzolkin = 260 días).

SuperAlineación de planetas en el año 878 d.e.c.

Ciclo de los 4 grandes planetas del Sistema Solar

Ciclos planetarios del Sistema Solar

Libro de Sabiduría 7,17:

Porque él me dio el verdadero conocimiento de las cosas
para conocer la constitución del universo,
las propiedades de los elementos,
el principio, el fin y el medio de los tiempos,
los cambios de los solsticios y la sucesión de las estaciones,
los ciclos del año y las posiciones de los astros.

 

NUEVOS LUNARES SOLARES

 


CONCIENCIA DE SISTEMA SOLAR

Tema musical: "Júpiter (los Planetas)", de GUSTAV HOLST

El enfoque de esta información y estas ideas acerca del SISTEMA SOLAR no es convencional. No es técnico, ni por ello memorizable. Es reflejo de la vivencia llevada a la teoría y a las ideas. No sólo hablan del SISTEMA SOLAR sino de nosotros mismos cuyos cuerpos físicos están en el mismo Espacio en el que están Planeta Tierra, los demás planetas y la Estrella Sol.

Seamos conscientes o no, estamos conectados a todo. Esto no significa que tengamos que parapetarnos porque todo pueda dañarnos -incluyendo "asteroides" o "alienígenas procedentes del espacio exterior"- sino que podemos establecer contacto y comunicación con todo, empezando por ese nuestro ser ingenuo y temeroso para recordarle que está en un Planeta Viviente que transmite, y así cobre confianza.

Muy contadas veces empleamos ese nombre que es "SISTEMA SOLAR ", aunque lo hacemos más por oídas que por conocimiento. De hecho, en general no sabemos distinguir si una lucecita flotante en el techo oscuro de la noche es un planeta o una estrella.

Estas palabras e ideas hablan del SISTEMA SOLAR como un sistema y organismo natural vivo y forma de conciencia cuyo núcleo o corazón es la Estrella que llamamos "Sol", una potentísima fuente de energía comunicada con las de que le rodean formando una red neuronal, un cerebro cósmico: una galaxia. Puede que el SISTEMA PLANETARIO SOLAR nos resulte "grande" en comparación con nuestro "diminuto" cuerpo físico, pero son formas de energía y conciencia y la partícula que compone cada planeta o nuestro cuerpo es la misma: el átomo. Y está en el mismo Espacio, superficie transparente de la Realidad compuesta por dimensiones. La estructura del Sistema Solar reproduce fielmente la de la partícula que conforma toda forma.

Esta idea del Sistema Solar como organismo y forma de conciencia puede resultarle chocante y extraña a nuestro ser social, pero esta parte social nuestra es la misma que concibe a la sociedad como un "Gran Organismo" compuesto por organismos sociales e institucionales, no vivientes. Incluso al Estado le llegamos a conferir el título de "ente"(=ser) o a la institución religiosa el de "madre", y a eso lo consideramos nuestro "universo". Pero una cosa es un organismo formado por órganos y células, como una planta o el Planeta, pasando por nuestro organismo, y otra cosa es "organización racional" aunque, por educación impartida por la propia organización, la llamemos "organismo". También cualquier vivienda se compone de sus "órganos" domésticos que funcionan gracias a su "sangre": la electricidad.

Qué especie más curiosa y creativa somos, y qué fascinante, capaces de recrear la Naturaleza viva bajo forma de instituciones y máquinas sin vida, pues "vivienda" no significa viviente.

Incluso la idea de SISTEMA SOLAR como organismo vivo y forma de conciencia puede resultarle indigesta a nuestra parte racional, intelectual, científica, especialmente si es académica (la mía se rebota mucho), pero la realidad es más que lo que alcanza nuestra razón que, a falta de poder descubrir el potencial del cerebro, necesita apoyarse en su propia creación: la ciencia. La exploración del resto de la realidad (la abstracta, no física, no tridimensional, no espacial, la cuarta dimensión, por ejemplo) corresponde a la conciencia, y los intentos de nuestra razón por definir tal realidad abstracta con términos técnicos no familiares pueden precisamente provocar el desánimo. Apenas las metáforas de una mente creativa podrían conformar alguna idea asimilable y meditable.

Pero ciencia y conciencia son tan compatibles como lo son las formas y el Espacio que contiene a las formas. Por experiencia, nos reconocemos como seres universales, del Universo de Espacio que contiene átomos, energía, estrellas, planetas, cuerpos (como los nuestros), galaxias, ondas, vibraciones, y de Universo vivo y vivible con los sentidos y el sentimiento. Pero no sólo es Espacio y formas, pues la Realidad es mucho más de lo que perciben los cinco sentidos y lo que comprueba nuestra razón a través de la ciencia. Es expresión de la Conciencia. Pero ciencia y conciencia son compatibles, otra cosa es que no puedan serlo una persona "científica" y una persona "espiritual" o una persona con su propia parte científica y su parte espiritual.

Las suficientes personas pueden decir que son seres universales por vivencia, como la de la inmensa paz fecunda y saludable que se vive al contemplar el Firmamento transparente, atravesado por rayos de luz y Firmado por las estrellas y, a veces, visto desde Tierra, por los planetas del SISTEMA SOLAR, iluminados por el Sol. Transparentada la mente, limpio y libre el cerebro, despiertos los demás sentidos y sumergido el cuerpo químico, físico y el alma en el silencio vivo -que no sepulcral- a la Sombra de la Madre Tierra, esa Sombra enorme que llamamos "noche". En esas horas de la noche la Tierra nos hace como de sombrilla, permitiéndonos contemplar una pequeña región del SISTEMA SOLAR y del Universo.

En tal vivencia no es necesario saberse el nombre de un planeta del SISTEMA PLANETARIO DEL SOL para sentirse integrado en la unidad universal y "sufrir"(gozar) las consecuencias. Quizá sí, si nos autoexigiéramos saberlo para superar algún examen, pero para algo más: sobrevivir gracias a ganar un dinero en un trabajo conseguido gracias a la acreditación obtenida gracias a haber sabido cuál es el nombre de un determinado planeta.

Algo importante es que no sólo importa lo que vemos, ni su tamaño ni su belleza ni su fealdad aparentes, sino con qué lo vemos: con unos ojos que colectan la luz y que son extensión de un cerebro, "toma de tierra" a modo de bioenchufe de la inteligencia biológica y cósmica del Planeta que es el que forma parte del Barrio Cósmico, el SISTEMA SOLAR, sala de acceso de la conciencia -y de nosotros, privilegiados invitados de lujo- a una biblioteca holográfica viviente: el Universo.

El SISTEMA SOLAR no sólo es un objeto observable con nuestra visión racional y del que podemos extraer datos para coleccionarlos en un bagaje cultural o para pasar el rato burlando temporalmente nuestro aburrimiento entreteniéndolo con curiosidades. De hecho, la información que has leido hasta ahora no es convencional. De hecho, posiblemente sea información comunicativa y haya abierto alguna celosía en la mente dejando entrar la luz de la conciencia original, transparente, universal.

En general no sabemos distinguir si un puntito luminoso en el techo oscuro de la noche es un planeta del SISTEMA SOLAR o es una estrella. Esto es lógico dado el entorno en el que sobrevivimos, ciudades con edificios verticales e iluminadas por las noches, y dada nuestra educación adquirida de modelos diseñados por personas -que fueron niños- que carecían de una suficiente conciencia del Planeta Tierra como Casa y de nosotros como ciudadanos y habitantes de tal Casa que forma parte de una Ciudad de Planetas como es el SISTEMA SOLAR. Lo de "habitantes cósmicos" le suena a ciencia-ficción a nuestra parte de ciudadano social, más terrenal que terrestre, una de las naturalezas del Planeta "Tierra" que flota en el Espacio cósmico. Podemos memorizar muy bien en nuestro cerebro la ley de la constitución de nuestro país, pero no conocer por nosotros mismos lo fundamental -que no "mucho"- acerca de la constitución del cerebro ni del Planeta ni de su Barrio, el SISTEMA SOLAR.

Tema musical: "Júpiter (los Planetas", de GUSTAV HOLST

Es cierto que hemos construido ciudades hermosas y con luces, y es cierto que el Firmamento es un libro de rúbricas, de firmas, abierto a la Humanidad, escrito en lenguaje universal, el que conocemos aunque no recordemos debido a la confusión ("babel") de lenguajes in/morales sobre el bien y el mal, uno distinto por persona, más allá de tantos otros idiomas, aunque sean el mismo para un grupo nacional dividido en facciones por hablar diferente lenguaje in/moral. La luminosidad artificial de las bombillas de la ciudad satura el espacio y nuestra vista dificultando la visión del cielo nocturno tachonado de estrellas y otros puntitos que son los planetas del SISTEMA SOLAR. La necesidad de iluminación artificial responde a un sentimiento de inseguridad, causa de un apagón interior.

La civilización tiene sus ventajas, y tiene sus inconvenientes. Es natural que si velamos con luces artificiales nuestra propia mente y visión el cerebro, que es cual antena, no esté en condiciones de recibir y transmitir la energía cósmica a las demás células. Así, disolver dicho velo permite despejar y liberar (limpiar, lavar, purificar) dicha antena y despertar la natural curiosidad y fascinación por descubrir el misterio, cualidades propias de nuestra maravillosa condición humana, originalmente exploradora, creativa y co-creativa con la Madre Naturaleza.

La Estrella y los Planetas que forman el SISTEMA PLANETARIO SOLAR, con sus giros y traslaciones generan ondas de energía y sonidos. La Tierra y la Luna lo hacen. El genio humano ha podido crear sondas capaces de salir al Espacio (sin aire ni suelo) y captar dichas ondas, las voces y músicas de los instrumentos del SISTEMA SOLAR, e incluso de más allá. El hecho de tener que crear instrumentos artificiales no es porque nosotros no tengamos el instrumento natural para percibir las voces del Sistema Planetario Solar, sino porque simplemente ese instrumento está saturado: el cerebro. Es semejante a que si la línea a la que está conectado este ordenador estuviera saturada y no pudiéramos ver esta información, u otra información que fuera "vital" para nosotros. Trataríamos de despejar la línea antes que comprar complementos o prótesis.

Una sonda, diseñada usando un cerebro, no es más potente que dicho cerebro.

El Sistema Solar es el Barrio Cósmico en el que está la Casa planetaria en cuya piel de tierra están las ciudades en las que sobrevivimos. El Planeta Aire, Agua y Tierra forma parte del Sistema Solar. Otra cosa es nosotros, que solemos reconocernos como "seres sociales" en una esfera de nuestra realidad que llamamos "sociedad". Pero no es la única esfera de conciencia.

La evolución de la conciencia humana y su fusión o integración en la esencia viva del propio Espacio en el que está el cuerpo, el Planeta, el Sistema Solar y el Universo (religiosamente llamado "la Creación") no es ninguna norma ni objetivo establecido por una persona ni por ningún "Dios" concebido por tal persona. A través de la razón podemos dirigir ciertas "evoluciones", desde imperios que terminan cayendo hasta nuestro progreso personal y social antes de envejecer, pero no podemos dirigir la evolución de la conciencia multidimensional.

Vivir y ser universal no es el resultado de un saber ni de un acto humano, ni siquiera de una decisión. Ya lo somos sólo por estar aquí. La razón, como los cinco sentidos, sólo puede cumplir en su terreno y apoyarse en él, pero no allí donde no hay terreno. El propio Planeta tampoco interfiere en nuestros asuntos "terrenales", que no quiere decir "terrestres". Y no sólo tenemos razón, sino corazón. La integración en la dinámica del Planeta, el Sistema Solar y el Universo (religiosamente la unidad con el Creador a través de su Creación) no es un objetivo establecido por la norma de otras personas sino un impulso natural y espontáneo, como el respirar.

El Sistema Solar es el Barrio cósmico. El Planeta Tierra está completamente integrado en el Barrio, independientemente de que mantengamos o no a nuestro cuerpo químico y físico integrado como Célula viva del Organismo vivo que es el Planeta, o al cerebro como Neurona de su Sistema Neuronal y Emocional. Si nos reconocemos como tales Células, entonces también somos habitantes del Sistema Solar.

Evidentemente el Sistema Solar no está en ese espacio que llamamos "sociedad", un espacio que podemos pensar que es real o podemos pensar que es ilusorio. ¿Acaso sus raíces no están memorizadas en nuestra memoria? Decidamos que sí o que no, el caso es que el Sistema Solar está en el Espacio Universal, y sus puntitos que son los planetas ocupan un 0'1% mientras la energía lo llena todo. En tal Espacio están nuestros cuerpos desde sus químicas células sensibles hasta el órgano más extenso del organismo: la sensible piel. El cuerpo, como el Planeta, está en el Sistema Solar que está en el Espacio; otra cosa es en qué "espacio" estemos nosotros: en casa, en la calle, en la oficina, en el bar, en el pasado, en el futuro, en el presente, etc.

El caso es que no estamos siempre en esos espacios, y cuando estamos en uno y no estamos en los demás sino a cierta distancia distancia espacial y duración temporal. Mientras, el cuerpo sí está siempre en el Espacio del cual no está separado.

La experiencia, integración en y vivencia del Universo es un privilegio natural e íntimo de cada ser humano a través de la simple vivencia, curiosidad y exploración en el Espacio transparente del Universo, al estar en casa o pasar por la calle o estar en el aula cerrada de la "universidad" (poco que ver con el Universo). La curiosidad es cualidad propia de la naturaleza humana. Viene de SER-ie cuando nacemos y la desarrollamos en todo su potencial durante la niñez aunque poco a poco adquiramos un fino -pero duro- velo de mentalidad, desconfianza y temor que la anestesia. Un niño no es un especialista ni un profesional. No cobra por descubrir lo que descubre ni por compartirlo.

Seamos conscientes o no, estamos conectados a todo. Esto no significa que tengamos que parapetarnos porque todo pueda dañarnos sino que podemos establecer contacto y comunicación con todo.

Descubrir y conocer el Universo es un simple juego de Niñ@s.

La natural curiosidad del niño abre la puerta al Universo

Tema musical: "Júpiter (los Planetas)", de GUSTAV HOLST

 

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