Los círculos de bamboleo del eje

El eje de la Tierra está inclinado y bambolea trazando un círculo en el firmamento durante unos 260 siglos sobre los polos de la Tierra. Son los círculos de bamboleo a modo de rastro de una tercera dimensión y ciclo del tiempo de la Tierra.

Se les llama círculos “de precesión” aunque lo que realmente precesiona -simultáneamente al bamboleo- son los puntos equinocciales y solsticiales por la órbita o la eclíptica, y además en el círculo de bamboleo no se aprecian dichos puntos.

Como círculo que es tiene su centro. Dicho centro está hacia el cuello del Dragón, la constelación Draco, hacia donde está una nebulosa catalogada en el New General Catalog como NGC6543 y llamada Ojo de Gato. Bien podríamos llamarla Ojo de Dragón.

Es el círculo de bamboleo. Y como círculo tiene su centro y su radio.  Si medimos su radio como sección de un meridiano celeste su longitud es de 23,5º, reflejo del ángulo de inclinación del eje terráqueo respecto al eje perpendicular al plano de su órbita. 

Su centro es el propio polo norte de otra esfera de mayor dimensión que es la esfera eclíptica, una esfera imaginaria en cuyo centro está el Sol y por cuyo ecuador circula la Tierra con el eje inclinado y sus extremos señalando hacia sus polos celestes particulares. Así, hemos de visualizar dos esferas: una en la que la órbita terrestre sólo es el ecuador, y otra esfera menor, la celeste de la Tierra, circulando por ese ecuador, la órbita.

Los polos celestes de la Tierra los percibimos como puntos fijos en torno a los que vemos girar las demás estrellas de noche hora a hora como efecto de la rotación del planeta, y representan la fijeza de los polos terrestres, pero estos no representan el centro de la Tierra. Así los polos celestes tampoco representan un centro, y de hecho están en el perímetro de los círculos trazados por el bamboleo del eje. Estos círculos sí tienen centros, y representan al centro de la Tierra en el cielo. El centro del círculo de bamboleo del extremo norte del eje señala hacia un punto de la constelación de Draco. Es ahí donde señalaría también el polo norte celeste si el eje de la Tierra no estuviera inclinado.

La velocidad de bamboleo es de 1º cada 72 años. Es un movimiento unas 9,5 millones de veces más lento que el de rotación, y de hecho el movimiento rotacional genera la primera dimensión del tiempo de la Tierra, el ciclo diario del que evidentemente tenemos conciencia, mientras el movimiento de bamboleo genera la tercera de la que aún apenas tenemos conciencia, el ciclo de precesión de los solsticios y equinoccios.