Inclinación del eje de rotación de la Tierra

El eje del planeta Tierra está inclinado respecto al eje perpendicular al plano de su órbita, y por tanto también el plano del ecuador (y de los paralelos al ecuador) respecto al plano orbital. La inclinación del eje es la causa de las estaciones, de los solsticios y equinoccios y de la precesión.

Si el eje de la Tierra no estuviera inclinado no ocurrirían solsticios, ni equinoccios, ni la precesión.

Independientemente de que el eje estuviera o no estuviera inclinado, los polos de la Tierra señalan hacia los polos celestes. Sabemos que el polo norte celeste señala muy cerca de una famosa y popular estrella, Polaris, situada en el extremo de la constelación de la Osa Menor. El caso es que si el eje no estuviera inclinado el polo norte señalaría hacia un punto en el “cuello del dragón”, la constelación de Draco. En dicho punto se localiza una nebulosa catalogada en el New General Catalog como NGC6543 y llamada “Ojo de Gato”, aunque bien podríamos llamarla “Ojo de Dragón”.

Esto significa que los polos celestes señalan hacia un punto situado en el perímetro de dos círculos, es decir que los polos celestes no representan a un centro; y tales círculos tienen su centro, y en el caso del círculo del polo Norte está hacia el “cuello del Dragón”. Son los círculos de bamboleo, el cual se produce por el movimiento del eje. Sirven, como el círculo del reloj, para medir el tiempo de precesión de la Tierra. Es un efecto de la inclinación.

Otro efecto es que el plano del ecuador terrestre presenta dos secciones por encima y debajo del plano de la órbita. En el juego entre ambos planos y secciones de plano debido a la traslación del fijamente inclinado planeta se basa la dinámica solar en las franjas tropicales desde solsticio a solsticio. La proyección del inclinado plano ecuatorial terrestre en la esfera celeste es el ecuador celeste, el cual tiene dos nodos superior e inferior. 

En relación con las estrellas, actualmente el nodo inferior señala hacia el cinturón de la constelación de Orión y concretamente hacia la estrella Mintaka, cuya declinación celeste es prácticamente de 0º. Mientras, el polo norte señala muy cerca una estrella conocida como Polaris, llamada Alrucaba por los árabes. Así, guiándonos por la inclinación del eje podemos ver que la Tierra está en un punto del espacio (interestelar) que es el vértice de un ángulo recto formado por las estrellas Polaris y Mintaka.

El planeta Tierra inclinado en el punto de su órbita correspondiente al 15 de Junio

El planeta Tierra inclinado en el punto de su órbita correspondiente al 15 de Junio

Y la inclinación también tiene el efecto de un bamboleo como de una peonza o trompo, así que el planeta Tierra es como una gran peonza. Eso sí, la velocidad de tal movimiento es sólo de 1º de círculo cada 72 años, lo cual es un ritmo unas 9 millones de veces más lento que el de rotación. Y a su vez también genera el ciclo de precesión.

La inclinación axial es la causa de la existencia de equinoccios y solsticios, y actualmente, por precesión, los puntos de la órbita que forman el eje de los solsticios están en los puntos de intersección del plano de la órbita con el ecuador de la Galaxia.