El Reloj

El reloj es un mecanismo que monitoriza nuestra mente con el día cronológico durante la rotación de la Tierra simultáneamente a que se traslada por la 365ª parte de su órbita.

Su engranaje está calibrado con la rotación del planeta con gran precisión mientras éste gira y se traslada en el Espacio. Aunque cada vez se extiende más el uso de relojes digitales, el tipo tradicional y más extendido de reloj es el de de agujas, y dentro de éste es el de 12 partes, que expresan la 24ª parte del día llamada “hora”. Aunque el día dura 24 horas, el círculo del reloj se divide en 12 partes (de 30º), pero también existen relojes de 24 partes (de 15º). En estos, la velocidad de rotación de la rueda de la hora en el engranaje es la misma que la de rotación de la Tierra y por eso la aguja de la hora da sólo una vuelta en 24 horas, igual que el  planeta.

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En los relojes de 12 partes la velocidad de rotación de la rueda de la hora es el doble que la velocidad de rotación de la Tierra. Por esto la aguja de la hora ha de dar 2 vueltas en 24 horas mientras la Tierra da sólo 1 rotación. De hecho 24 no expresa el número de vueltas de ninguna aguja sino el número de tramos de 30º recorridos por la aguja de la hora durante 2 vueltas en 24 horas. Por su lado, el número de minutos del día es de 1440, pero esta cifra sí expresa el número de vueltas de una aguja: la de los segundos. El número 12 como partes del círculo del reloj es como el del año civil y el astrológico (meses).

La dirección hacia la que se mueven las agujas del reloj es relativa no sólo al hemisferio en el que estemos sino a la dirección geográfica hacia la que encaremos. Si establecemos como referencias lógicas el Sol del mediodía -que es nuestra guía natural durante el periodo diurno- y el punto de “las 12” del reloj (las “en punto” u “o’clock”), si estamos en el hemisferio norte vemos que las agujas se mueven en el mismo sentido que el Sol, es decir en sentido contrario al de rotación de la Tierra.

La dirección de avance de las agujas del reloj (aquí de uno de 24 partes) es contraria a la de la rotación del hemisferio norte de la Tierra
La dirección de avance de las agujas del reloj (aquí de uno de 24 partes) es contraria a la de la rotación del hemisferio norte de la Tierra

Y si estamos en el hemisferio sur las agujas se mueven en sentido contrario al del Sol, es decir en el mismo sentido de rotación terrestre.

A cada hora la aguja de la hora cubre 30º, la de los minutos da una vuelta de 360º y la de los de los segundos da 60 vueltas (60 x 360º = 21.600º). Así añadimos la percepción espacial, de movimiento circular y cíclico a nuestra percepción cronológica del tiempo, tradicionalmente lineal. Es otra forma de tener “noción del tiempo” pero añadiendo el Movimiento de la Tierra en el Espacio, y así una conciencia espaciotiempo más completa. De hecho, cada 24 horas la Tierra completa una rotación mientras cubre la 365ª parte de su órbita, lo que mental y cronológicamente llamamos “día”.

La palabra reloj procede de la voz ROLOG de la palabra italiana oROLOGgio a su vez procedente del griego que significa “contador de horas”. El reloj, al no ser un órgano de nuestro organismo, es como un marcapasos para nuestra conciencia temporal, pero no es que ésta sea débil -como el corazón que necesita marcapasos- pues no le falta capacidad natural de fluir en los ciclos naturales de la Tierra sino que nuestra mente está excesivamente acostumbrada al mecanismo desde que somos niños. No obstante el reloj, como las fechas, es una herramienta racional perfectamente compatible con la exploración y comprensión del tiempo natural y sus múltiples dimensiones a través de la conciencia multidimensional, y de hecho el reloj sirve de apoyo transitorio para nuestro ser racional en esa exploración.

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