Equinoccio de otoño en el hemisferio norte y de primavera en el hemisferio sur 23 septiembre

El equinoccio de otoño en el hemisferio norte y de primavera en el hemisferio sur ocurre hacia el 23 de septiembre cuando el Sol parece estar cruzando el ecuador de la esfera celeste desde el hemisferio norte al hemisferio sur. Es el día intermedio del año astrológico y del año hindú, persa y bahà’í.

Vistas frontal y trasera en el equinoccio de marzo
Vistas frontal y trasera en el equinoccio de marzo

Las señales que más percibimos, aunque no las asociemos al fenómeno natural del equinoccio ni conozcamos su causa, son térmicos y cronológicos: la temperatura templada, especialmente en latitudes medias, y la misma duración del día y la noche. Aunque no podemos distinguir el tránsito del Sol desde el hemisferio sur de la Esfera Celeste al hemisferio norte se produce el efecto de que cualquier punto del hemisferio norte de la Tierra comienza a recibir los rayos solares con un menor ángulo, lo que se traduce en que la superficie (de tierra o de agua) en esos puntos absorbe mayor cantidad de calor, de modo que en esos puntos aumenta el calor, y eso ocurre al revés en las latitudes medias del otro hemisferio. En uno está instalada la Primavera y en otro el Otoño. Y también aumenta la duración del día un minuto por día disminuyendo la de la noche, y lo contrario en el hemisferio sur. Es costumbre creer que el equinoccio es señal de comienzo de estación, pero realmente ésta comenzó un mes antes, pues dos semanas después del equinoccio es el momento intermedio entre el perihelio y el afelio (4 de enero y 4 de julio), que son los momentos culmen -por distancia extrema de la Tierra respecto al Sol- del invierno y del verano.

Invierno y verano en el afelio y el perihelio
Invierno y verano en el afelio y el perihelio

Otras señales de equinoccio son las geográficas en relación al punto de salida y puesta de Sol, y las astronómicas, no perceptibles a simple vista pero deducibles e interesantes de conocer la causa del equinoccio y para tener conocimiento de la dinámica del planeta en relación con el plano de su órbita que determina nuestro concepto y experiencia natural del “año”, un concepto que tantas veces usamos cada año.

Geográficamente, igual que en el otro equinoccio, y aunque no sepamos localizar el punto exacto del horizonte que corresponde al punto cardinal Este, el Sol sale justo por ese punto y se pone justo por el punto Oeste. Si estamos en alguna región del hemisferio norte y encaramos al Sur hacia cuyo meridiano está el Sol en el mediodía, el Este está a nuestra izquierda, y está a nuestra derecha si estamos en alguna región del hemisferio sur y encaramos al Norte hacia cuyo meridiano está el Sol al mediodía.

En los equinoccios el Sol sale justo por el punto cardinal Este
En los equinoccios el Sol sale justo por el punto cardinal Este

Esto significa que el eje Este-Oeste ha terminado de alinearse hacia el Sol después de 13 semanas desde el solsticio, cuando formaba el máximo ángulo de inclinación. También podemos compararlo con el solsticio siguiente 13 semanas después:

Eje Oeste-Este alineado con el Sol en el equinoccio y desalineado en su máximo ángulo en el solsticio
Eje Oeste-Este alineado con el Sol en el equinoccio y desalineado en su máximo ángulo en el solsticio

El Eje Este-Oeste es el perpendicular al propio eje de rotación que marca el eje Norte-Sur, y este eje del planeta está inclinado 23.5 grados respecto al eje perpendicular de su propia órbita. Aquí podemos verlo comparado con el solsticio.

Equinoccio: alineación del eje Este-Oeste con el Sol
Equinoccio: alineación del eje Este-Oeste con el Sol
Equinoccio: alineación del eje Este-Oeste con el Sol
Equinoccio: alineación del eje Este-Oeste con el Sol

Concretamente a 40 grados de latitud norte, como desde Madrid, el Sol sale por un punto que está unos 33 grados a la derecha del punto por el que salió en el solsticio. (Observando desde la misma latitud del hemisferio sur ese punto está a la izquierda.)

Tales puntos son el punto medio de la franja de amaneceres y anocheceres que definen la franja oriente y la franja occidente del horizonte y cuyos puntos extremos son esos por los que asoma y se oculta el sol en los solsticios.

Y el punto del planeta que recibe de lleno los rayos de Sol en el equinoccio es el mediodía del ecuador, punto en el que se está literalmente debajo de Sol y el cuerpo no proyecta sombra, y también se está entre dos centros cósmicos: el centro de la Tierra y el Sol, el centro del Sistema solar al que pertenece la Tierra.

Un humano en el ecuador al mediodía del equinoccio de marzo
Un humano en el ecuador al mediodía del equinoccio de marzo

Podemos contrastarlo comparándolo con la postura del planeta 6 meses después, en el otro equinoccio.

Comparativa del aspecto por el lado del amanecer en ambos equinoccios
Comparativa del aspecto por el lado del amanecer en ambos equinoccios

E igualmente contrastarlo desde detrás y comprender de forma sencilla el aspecto geométrico del equinoccio: un plano -el del ecuador de la Tierra- intersectando con el centro de otro plano -el de su órbita.

Geométricamente, en ambos equinoccios el plano del ecuador de la Tierra intersecta con el centro del plano de su órbita.
Geométricamente, en ambos equinoccios el plano del ecuador de la Tierra intersecta con el centro del plano de su órbita

Esto es lo que provoca que justo la mitad de cada hemisferio reciba luz, y la otra mitad quede a la sombra, lo que experimentamos como 12 horas de día y 12 horas de noche, es decir, NOCHE (NOCCIO) de duración IGUAL (EQUI) que el día. Los polos del planeta Agua están a la misma distancia del Sol.

Y también es la causa de que esa sombra (por la propia opacidad del planeta) tenga forma cuadrada cuando la vemos en el mapa.

La Forma de la Sombra del Equinoccio
La Forma de la Sombra del Equinoccio

Su forma cuadrada es señal de la perfecta alineación del plano del ecuador de la Tierra con el centro de su órbita donde está la fuente de luz, Sol.

Reflejo de la perfecta alineación del plano del ecuador de la Tierra con el centro del plano de su órbita donde está la fuente de luz, Sol
Reflejo de la perfecta alineación del plano del ecuador de la Tierra con el centro del plano de su órbita donde está la fuente de luz, Sol

Así también los meridianos del planeta están alineados con el terminador de luz/sombra, como el meridiano 180º  (el marcador  de la cabeza del día oficial).

En el equinoccio todos los meridianos están alineados con los terminadores luz/sombra de los lados del anochecer y del amanecer
En el equinoccio todos los meridianos están alineados con los terminadores luz/sombra de los lados del anochecer y del amanecer

Y así veríamos el eje de rotación desde ambos lados del planeta:

Vistas frontal y trasera en el equinoccio de marzo
Vistas frontal y trasera en el equinoccio de marzo

Si el día del equinoccio miramos justo hacia arriba (el cénit) vamos a Sol en cierto punto del Firmamento.

En el equinoccio de marzo el ecuador de la esfera celeste alcanza la posición del Sol, situado hacia un extremo de la constelación de Piscis
En el equinoccio de marzo el ecuador de la esfera celeste alcanza la posición del Sol, situado hacia un extremo de la constelación de Piscis

Aunque no se puede distinguir a simple vista, no sólo está en el punto en el que los planos del Ecuador celeste y de la Eclíptica/Órbita se cruzan sino que también aparece en un extremo de la constelación de Piscis (no confundir con el signo astrológico), uno de los tramos de la franja de constelaciones zodiacales que forman la Autopista de los planetas y cuya mediana está definida por el aparente trayecto del Sol cada 24 horas (reflejo de la traslación de la Tierra). Por esto al equinoccio podemos darle un nombre astronómico: Equinoccio de Piscis, pues esta denominación aporta información astronómica, no como el nombre del mes romano (Marzo) o el del mes astrológico (Aries) o el nombre de la estación (primavera y otoño).

Realmente la vista anterior -obtenida con Stellarium– está inclinada pues está tomada desde la propia Tierra cuyo eje de rotación está inclinado, pero podemos verla tomando como plano básico el de la Eclíptica, que representa al plano de la órbita de la Tierra. Así, podemos apreciar cómo la esfera celeste está inclinada porque el eje de la esfera terrestre está inclinado:

Perspectiva con el Sol en el equinoccio tomando el plano de la Eclíptica como base. Se aprecia la inclinación del ecuador celeste y por ello se deduce la inclinación del eje de la Tierra.
Perspectiva con el Sol en el equinoccio tomando el plano de la Eclíptica como base. Se aprecia la inclinación del ecuador celeste y por ello se deduce la inclinación del eje de la Tierra.

Y así podemos verlo también saliendo al espacio interplanetario y observando desde detrás de la Tierra:

Equinoccio. El plano del ecuador de la Tierra intersecta con el centro de la órbita en el que está Sol
Equinoccio. El plano del ecuador de la Tierra intersecta con el centro de la órbita en el que está Sol

También podemos ver el momento del equinoccio desde el otro lado del Sol añadiendo la imaginaria esfera celeste como proyección de los polos y ecuador de la esfera terrestre inclinada:

Momento del equinoccio de marzo visto desde el otro lado del Sol
Momento del equinoccio de Marzo o de Piscis visto desde un punto de Piscis

Debido a que Sol, visto desde Tierra, aparece hacia la constelación de Piscis, a ese punto se le llama Puntero de Piscis en el sistema de coordenadas celestes.

El puntero de Piscis, el puntero astronómico
El puntero de Piscis, el puntero astronómico

El meridiano celeste -de polo a polo- al que pertenece el puntero de Piscis es el Meridiano Celeste 0 (ó 0 horas, 0 minutos y 0 segundos angulares), que hace la misma función que el meridiano de referencia de la red de coordenadas geográficas, el llamado Meridiano de Greenwich.

Y mientras Sol está en su 8º día en Piscis, en el año astrológico este momento corresponde al día 1 del mes/signo de Aries, y por ello astrológicamente a dicho puntero se le llama Puntero de Aries, aunque astronómicamente la constelación de Aries está tras la de Piscis. El equinoccio es el momento astronómico usado por la astrología para iniciar del año astrológico, y también es así para el año civil de las culturas hindú, persa y bahà’í.

Desde el observatorio y planetario Tierra podemos representar el aparente trayecto anual de Sol (efecto aparente del trayecto real de la Tierra en torno a Sol) como una línea ondulada de 365 puntos (cada uno representando un día) formando un onda regular que cruza dos veces el ecuador celeste en los equinoccios. Así, el equinoccio es el momento intermedio del aparente ascenso/descenso del Sol desde un solsticio hacia el otro solsticio, dependiendo desde qué hemisferio observemos.

Uno de los puntos del planeta en los que los rayos de Sol inciden de lleno al mediodía en el equinoccio es las islas Galápagos, pero no sólo en el equinoccio de marzo sino también en el de septiembre. Como se ve, hay un aparente cambio cada seis meses -de un equinoccio a otro-, pero el verdadero cambio no es otro que al punto contrario de la órbita debido a su traslación con la inclinación fija del eje de rotación.

Durante el equinoccio se producen vistas curiosas de la faz del planeta debido a la combinación entre la disposición de los continentes y la alineación de los meridianos en las zonas de los terminadores o umbrales. Así, cuando el océano Atlántico amanece o anochece queda dividido por la noche y el día.

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Aquí podemos apreciar el juego simétrico entre las zonas de día y noche en los lados del amanecer y el anochecer, aunque sin contar con la inclinación del eje.atlanticoanocaman2

Y aquí podemos ver también la sombra (de la noche) completa en el mapamundi.


EL EQUINOCCIO EN EL TIEMPO PRECESIONAL

Aunque cada año vemos que la fecha en que ocurre  el equinoccio es la misma, el punto de la franja de constelaciones zodiacales y la fecha en que ocurre cambia a cierta escala de tiempo, aunque no lo percibimos porque cambia muy despacio, lo equivalente a 1 día cada 71 años (26.000 días), de modo que completa una órbita al Sol en 25.920 años (365 días x 71 años), el Año precesional. Y en sentido contrario al de traslación de la Tierra. Así como la fecha diaria cambia debido a la traslación del planeta, el punto celeste y la fecha del equinoccio cambia debido a otro movimiento, más lento, el de bamboleo del eje de rotación.

Ese bamboleo realmente es de toda la esfera terrestre y por tanto de toda la imaginaria esfera celeste y por ello del plano de su ecuador, que es el que cada 72 años se desliza 1 grado tocando cada uno de los puntos de la Eclíptica (representación del plano de la órbita de la Tierra, que es más fijo en el tiempo que el ecuador celeste), y lo hace en sentido contrario al aparente trayecto del Sol cada 24 horas. Por eso se llama movimiento “retrógrado”.

Debido al bamboleo del eje de rotación también se desplaza el ecuador celeste e intersecta con cada punto de la Eclíptica
Debido al bamboleo del eje de rotación también se desplaza el ecuador celeste e intersecta con cada punto de la Eclíptica

Ese tramo de Piscis, que la precesión cubre durante 2 milenios, es el mismo tramo que el Sol cubre aparentemente en sentido contrario -debido a la traslación de la Tierra en torno a él- durante 28 días desde el 21 de marzo al 18 de abril.

Esa perspectiva es desde la Tierra, pero podemos dar un paso atrás, colocarnos detrás de la Tierra y observar la dinámica de la precesión del equinoccio desde la siguiente dimensión espacial, la interplanetaria y observando al ras del plano de la órbita (lo que desde la Tierra interpretamos como la Eclíptica).

Precesión vista desde detrás de la Tierra
Precesión vista desde detrás de la Tierra

Y por fin, si damos un paso más hacia atrás ampliando aún más la percepción hasta la escala de la órbita, podemos observar el desplazamiento del punto equinoccial, la proyección imaginaria del Sol equinoccial hacia la constelación de Piscis y la visión que vemos en las otras escenas desde detrás de la Tierra y desde la superficie del planeta.

Precesión: desplazamiento del punto equinoccial a 1 grado cada 72 años en sentido contrario al de traslación a 1 grado cada día
Precesión: desplazamiento del punto equinoccial a 1 grado cada 72 años en sentido contrario al de traslación a 1 grado cada día

Y aquí podemos ver las tres perspectivas a la vez y tener una visión completa.

Precesión: desplazamiento del punto equinoccial a 1 grado cada 72 años en sentido contrario al de traslación a 1 grado cada día
Precesión: desplazamiento del punto equinoccial a 1 grado cada 72 años en sentido contrario al de traslación a 1 grado cada día

De ese modo hace 2000 años, y según los límites convencionales que se establecieron para las constelaciones zodiacales, el ecuador celeste tocaba a la Eclíptica hacia el comienzo de la constelación de Piscis. Y como hace 2000 años comenzó la Era Cristiana, podemos definirla astronómicamente como la era cronológica de la Historia humana que transcurre mientras el equinoccio ha precedido ante la constelación de Piscis. La lectura astrológica no es “ante el signo o mes astrológico de Piscis” porque según el calendario astrológico el periodo durante el que Sol recorre la constelación de Piscis corresponde al mes/signo de Aries (del 21 de marzo al 20 de abril), pues no es lo mismo la constelación que el signo astrológico.

Ahora el equinoccio ocurre en el mismo punto que hace un Año precesional (25.920 años) y ocurrirá en el mismo punto dentro de un Año precesional.

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Ver también inclinación y bamboleo del eje de rotación de la Tierra.

El plano del ecuador de la Tierra intersecta con el centro del plano de su órbita
El plano del ecuador de la Tierra intersecta con el centro del plano de su órbita