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Luna creciente alejándose del Sol
 
Giro
Ciclo Sidéreo de órbita

 

LA LUNA DA UNA VUELTA A LA TIERRA EN 655 HORAS.

El Ciclo Sidéreo

Ver animación de los ciclos sidéreo y sinódico (de órbita y de fases).

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En su movimiento de traslación alrededor de la Tierra, la Luna cubre 1 km a cada segundo. A tal velocidad recorre 86.400 kms al tiempo que la Nave Tierra da un giro sobre sí misma y recorre unos 2'6 millones de kms. Eso es lo que ocurre más allá de cada uno de nuestros días aunque no nos percatemos.

Continuando adelante, la Luna completa una vuelta a la Tierra cada 27'3 días, es decir, que mientras la Luna orbita a la Tierra, la Tierra da 27'3 giros que nosotros contamos como 27 días horarios. 27'3 días son 655 horas, 11 menos que 666. Al mismo tiempo, durante esos días, la Tierra (con la Luna) cubre unos 71 millones de kms de su propia órbita siguiendo una sección ligeramente curva.

Esos 27'3 días definen el periodo llamado Ciclo Sidéreo o Sideral. La Luna no tarda exactamente 27'3 días en cada órbita, sino que este número es la media aritmética de entre una serie aparentemente caótica de unas 7 órbitas. En 27'3 años u órbitas de la Tierra, la Luna cumple 365 órbitas o Ciclos Sidéreos.

El Ciclo Sidéreo de la Luna es la órbita de la Luna a la Tierra

y dura 27'3 días

Nosotros mismos podemos medir y comprobar tal ciclo con la suficiente curiosidad y paciencia propia del niño explorador y descubridor sin necesidad de ningún artilugio tecnológico sino sólo con los ojos y la simple inteligencia. Al ciclo se le llama "sidéreo" o "sideral" porque podemos tomar como punto de referencia a cualquier cuerpo "sideral" como una estrella sobre (o bajo) la que esté la Luna una noche determinada a cierta hora y estando nosotros en un punto en concreto. 27 días después, a la misma hora y desde el mismo punto, podemos comprobar si la Luna está en ese mismo punto del firmamento con respecto a esa estrella. Incluso si nos apasiona esa relación con la Luna y las estrellas podemos confirmar la medición una siguiente vez, e incluso determinar el patrón de 27'3 días, que es una media de un grupo de mediciones mínimamente desiguales.

Con todo , a cada año, la Luna da 13 órbitas a la Tierra y 0'3 de otra más: 13'38 exactamente afinando el número de días del año como 365'2422. En la siguiente animación podemos comprobarlo.

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Durante las 13 órbitas justas de la Luna, la Nave Tierra gira 355 veces (cumplimos 355 días). Así que el 0'38 de la siguiente órbita equivale a 10'2422 días. De esta forma podemos crear un calendario lunar que refleje un ciclo natural de 13 meses orbitales y 10 días, 1 día más cada 4 años. También la Luna cumple 12 ciclos de fases en 354 días, así que prácticamente 13 órbitas de la Luna (355 días) son sincrónicas a 12 ciclos de fases (354 dias). Esto ocurre también con el planeta Venus que durante 13 órbitas (13 años venusianos) ha dado 12 de sus giros (12 días venusianos). El número 355 tiene cierto parentesco con el número PI asociado el número 113, pues 355 es 3,1415929 veces mayor que 113. Así, podemos establecer la siguiente regla:

13 órbitas de la Luna = 12 ciclos de fases

(13 ciclos sidéreos Luna = 12 ciclos sinódicos Luna)

Ese resto de 0'38 es un factor de una característica natural que confiere el dinamismo a los ciclos de los astros, como en este caso al Ciclo Anual de la Luna. Los movimientos de los astros son reflejos de la Dinámica del Caos universal, el inevitable principio de la Libertad que es origen de su propio Orden universal que percibimos como belleza y simplicidad que tantas veces nos dejan atónitos y que para vivirla y beneficiarnos de tal vivencia no nos exige una tarifa a cambio. Tal orden y belleza no es el orden que concibe nuestra razón ni la belleza del arte que creamos no sólo "por amor al arte" sino también, desgraciadamente, para venderlo con el fin de comprar dinero para sobrevivir.

Así, los ciclos naturales evolucionan de forma dinámica "reproduciéndose" indefinidamente (quizá infinitamente) como ciclos mayores que sincronizan espontáneamente con otros porque no responden a una "perfección racional" como la de nuestro intelecto con el cual podemos crear, por ejemplo, un mecanismo llamado "reloj" carente de elasticidad, carencia que se transmite a la mente. Por eso, no acostumbrándonos al reloj nos permitimos conservar la elasticidad natural de la mente intuitiva y emocional y por tanto la conexión con la naturaleza dinámica de la energía universal (no la que contratamos cada mes) a través de sus elementos, como las propias neuronas, o en este caso la Luna, lo cual repercute en la salud gratuita del cerebro y por tanto del organismo cuyas células tienden a obedecer a su propio ritmo biológico independientemente de que le añadamos el ritmo inflexible del reloj programando y mecanizando ciertos actos "vitales" (como por ejemplo comer o dormir).

Cierro el paréntesis.

A 27'3 días cada órbita, en 1 año la Luna cumple 13'38 órbitas a la Nave Tierra. No confundir con los 12'38 ciclos de fases (de Luna llena a Luna llena, por ejemplo) seguidos por los musulmanes en su calendario. Esto significa que la Luna da 365 órbitas (365 ciclos sidéreos) durantre 13'3 años, y 13'3 años es, por ejemplo, el periodo orbital del cometa Tutle, o que la órbita elíptica del cometa Tutle es estructurable en 365 secciones de 1 ciclo sidéreo lunar cada una.

Si partiendo de 13'38 (prácticamente 13'4) buscamos un número "entero" (cuasientero) de órbitas lunares lo encontramos tras 8 años, 8 órbitas de la Tierra al Sol durante los que la Luna da 107 órbitas en torno a la Tierra.

Esto significa que al cabo de 8 años la Luna ha terminado cada año en un punto de su órbita que forma uno de los 8 vértices de una estrella de 8 puntas. Este Ciclo Octogonal Lunar, a su vez, también es dinámico, de modo que termina creando otro ciclo aún mayor.

Pero tal ciclo lo veremos con detalle más adelante...

De momento tal estrella lunar de 8 puntas es sincrónica a la Estrella de 5 puntas que trazan Venus y la Tierra durante esos mismos 8 años. Este ejemplo es quizá sólo una mínima parte superficial de un engranaje cósmico insospechadamente complejo, profundo y extenso desde esta Nave de Aire, Agua y Tierra hasta el propio Centro galáctico y que pudiera relacionar y sincronizar a cada astro con todos los demás: algo inimaginable. La coordinación entre los ciclos de los astros ha de ser tan compleja que nuestra mente racional o intelectual no puede imaginarla ni diseñarla, aunque sí poco a poco descubrirla recuperando su esencia natural intuitiva propia de una potencia natural como la que tenemos el privilegio de tener "entre pensamientos" (no entre manos).

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Luna creciente alejándose del Sol

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