Si el Planeta Tierra no estuviera escoltado por la Luna, no estarías leyendo esto ni la vida en el Planeta sería como es ni nosotros tampoco, ni nuestras vidas particulares y colectivas. Por tanto la Luna es un cuerpo celeste que colabora incondicional y desinteresadamente en que las condiciones del Planeta, de nuestros caracteres y de nuestras vidas sean las que son. La Luna, además de ser un espejo flotante que refleja la luz del Sol y que en su fase llena es como el Sol al 7% de luminosidad, emana energías y fuerzas que influyen -el influjo de la Luna- en la forma ligeramente achatada del Planeta Tierra, en su inclinación y en sus movimientos, o en el agua de los océanos, en el reino vegetal y animal y en nuestras propias energías. Es una misteriosa compañera a la que sus misteriosos compañeros -nosotros, los humanos- podemos decidir conocer o no.
Mientras a los demás cuerpos del Sistema Solar los hemos bautizado con un nombre, a la Luna no le hemos dado un nombre específico, si es que "Luna" no es ya un nombre suficiente. Adoptando el nombre "Luna" damos nombre al día "Lunes" de la cultura latina. En lengua inglesa se dice "Moon" que define al nombre del día "Monday" o "Día de la Luna" y es la raíz de la palabra inglesa "month" o "lunar", que define al Mes Lunar por el que antiguamente se regían los druidas de la cultura Celta. En el Libro de Sirácida 43:6-8 de la Biblia, se cita a la Luna como la reguladora de los tiempos y como la que da nombre al mes (moon-->month-->lunar). El mes lunar es de 28 días, siendo 28 el redondeo de la media aritmética de los días de duración de los dos ciclos sidéreo y sinódico de la Luna, de modo que el año es estructurable en 13 meses lunares y en 4 periodos de 13 semanas, y sobra 1 día. También la cultura maya utiliza el calendario de 13 Lunas, así como la civilización etrusca antes de ser sustituida por la cultura romana, la cual instauró un calendario de 12 meses heredado por la cultura romana cristiana y que aún utilizamos "a diario" hoy en día. Por su lado, las personas de cultura islámica usan un calendario basado en la dinámica de la Luna, y no en una estructura rígida.
La Luna tiene una íntima relación natural con el número 13 debido a sus ciclos, pues por ejemplo cada día se traslada 13 grados de su órbita y gira 13 grados. Y completa 13'3 órbitas alrededor de la Tierra en 1 año.
La Tierra y la Luna no sólo son lo que nos dice nuestra inteligencia racional y científica con sus términos técnicos. También son lo que nos inspira nuestra fantasía y poesía. Así, la Tierra es una nave espacial esférica y la Luna es su delfín que durante su órbita de 28 días se sumerge en el océano oscuro y emerge reflejando la luz emitida desde el Faro más próximo, que está en la Isla del Sol. A la Luna podemos llamarla el Delfín del Mundo.
Esta imagen reproduce a escala la distancia que separa a la Nave y a su Delfín, que se ven también con sus tamaños proporcionales. Esta recreación es unas 1.500 millones de veces más pequeña que la realidad. En la escena la Luna aparece en el mismo plano que el Centro de la Tierra y el Núcleo del Sol, de modo que está en la región de la Sombra del Planeta que es como un perfecto cono alargado y delgado. La Sombra del Planeta Tierra tiene una longitud equivalente al diámetro del Sol, de modo que cuando la Luna pasa por la Sombra de la Tierra, el radio de su órbita ocupa la 3,6ª parte del cono de sombra.
Aquí la Luna al otro lado de su órbita, entre la Tierra y el Sol. Desde la Tierra aparece en fase nueva, en la posición en que a veces vemos eclipses de Sol.
La distancia entre la Luna y la Tierra es tal que la Tierra cabe 30 veces en ella, y la Luna cabe 111 veces incluida ella misma. Es el radio de la órbita de la Luna, el cual cabe 3,6 veces en el diámetro del Sol. Y la Luna cabe 3,6 veces en el diámetro de la Tierra. Cifras coincidentes, proporciones coincidentes entre diferentes "conceptos" naturales relacionados por un objeto común, en este caso la Luna.
Si pudiéramos elevarnos en el espacio y nos dirigiéramos hacia la Luna a una velocidad de medio metro cada segundo, tardaríamos... 24 años en llegar! Para comprar los víveres para sobrevivir en el viaje necesitaríamos el dinero suficiente, aunque quizá no tanto como el que los ingenieros aeroespaciales necesitan para construir un cohete y una nave. Quizá hay un modo instantáneo de transportarnos, uno que nuestro ser racional y científico no conoce, y que de conocerlo no podría dirigirlo él. Quizá el secreto sea sólo accesible a nuestro Niño Cósmico curioso y explorador que, de descubrir el secreto, invitaría a nuestro ser racional, el cual sería... un pasajero privilegiado, y no por tener millones de dólares con los que comprar un billete a la N.A.S.A. (no a la Luna, porque a la Luna no podemos comprarle nada, porque ella no vende nada porque no participa en ningún negocio), sino porque nuestro ser racional no tendría que tener un solo centavo para realizar un viaje de un punto a otro del Espacio transparente, la dimensión "más densa" de la realidad compuesta por múltiples dimensiones y vibraciones de la energía. El verdadero viaje es gratis, igual que pasear por las calles de la ciudad, por los pasillos de la casa o por la mente sin fronteras.
Un rayo de luz tarda sólo 1'3 segundos en cubrir la distancia entre la Tierra y la Luna. Podemos decirlo como 1'3 metros luz recorridos por la luz en 1'3 segundos (ver Metro/Segundo Luz).
La distancia entre el Planeta Azul y su satélite gris es el Radio Orbital Lunar. Podemos llamarlo R.O.L. Y el doble es el diámetro que podemos llamar D.O.L. Estas son unidades naturales que podemos usar para expandirnos hacia el Sol y comprobar si forman parte de alguna armonía proporcional invisible pero no oculta.
Así, por ejemplo, entre la Tierra y el Sol hay una distancia que podemos medir como 390 R.O.L, y el R.O.L. mide 390 mil kilómetros desde el Centro de la Tierra.
Una noche me cité con la Luna. Ella asomó por el horizonte a las 23:00 horas. Entre grandes secretos que me reveló me propuso que nos citáramos a la noche siguiente, para que yo desvelara otro de sus secretos. A la noche siguiente yo estaba a las 23:00 en el mismo lugar, pero tuve que esperar 50 minutos más para que la Luna asomara. 50 minutos y unos 25 segundos más (50'4 minutos). Esto es lo que la Luna quería que comprendiese: ¿por qué asoma unos 50 minutos más tarde cada día/noche? ¿O acaso nosotros llegamos unos 50 minutos antes? Según el reloj no llegamos antes ni tarde, pero como la Luna no se rige por el reloj ella tampoco llega más tarde, ni nosotros antes con respecto a la Luna.
Nosotros concebimos el tiempo diario como esa línea de 24 tramos u horas que cada incluso cada persona experimenta de forma diferente (más largo o corto que ayer) de un día para otro, nuestros cuerpos recorren durante el día y noche un círculo debido a la rotación del Planeta Agua y Tierra. Mientras en el Espacio se da ese desplazamiento físico, en nuestra mente cronológica (temporal) cambiamos el valor ("1", "2", "3"...) del concepto "hora". Y simultáneamente a la rotación del Planeta, la Luna también se traslada por su camino circular, su órbita.
A cada giro de la Tierra, la Luna cubre más o menos la 28ª parte de su órbita, y lo hace en el mismo sentido que el giro de la Tierra,
aunque nosotros veamos a la Luna desplazarse en sentido contrario (otro fenómeno interesante). Por tanto, la Tierra ha de girar un poco más para que volvamos tener línea de visión de la Luna a la noche siguiente, y por tanto de la Luna maquillada de luz y sombra de forma ligeramente diferente (su fase)..
50'4 minutos es un "espacio" de tiempo (mental) que tiene su correspondencia como movimiento por el Espacio real. Además de ser un desplazamiento de agujas, y concretamente de 50 vueltas de la aguja de los segundos, el movimiento es rotación de la Tierra. Así, como en 1 hora el Planeta gira 15 grados quiere decir que gira 1 grado cada 4 minutos. Por tanto, gira casi 13 grados cada 50'4 minutos.