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LA LUNA: EL SATÉLITE NATURAL DEL PLANETA AGUA

La Luna es el delfín de la Nave Tierra
Espacio conteniendo a la Tierra y a la Luna

La Luna es el único satélite auténtico entre la "invasión" de satélites artificiales que nuestro natural impulso exploratorio (aunque desnaturalizado por una necesidad competitiva y comercial) ha ido lanzando alrededor de este Ser biológico que es el planeta. Es fácil pensar que la Luna, el satélite natural, es un cuerpo estéril y muerto si bien es una conclusión debida a la apariencia. Así mismo los satélites artificiales no tienen vida, pero son útiles hasta cierto punto.

Lo que sí es cierto es que sus energías y fuerzas influyen en la dinámica biológica del Planeta, de modo que la Luna, por parecer un cenicero no es un cementerio; tampoco nuestra moderna sociedad, por tan atractiva no es el paraíso. Y lo que también es cierto que todos nuestros satélites artificiales son útiles máquinas sin vida, inanimadas, y, como cualquier aparato que usamos durante un tiempo termina en su propio "cementerio" (de coches, motos, ordenadores, móviles, etc), terminan también convirtiéndose en basura tecnológica humana (mal llamada "basura espacial") en su propio cementerio más allá de la atmósfera, la Placenta biológica en la que está imbuida la Madre Tierra en conexión con la Hermana Luna, el satélite Natural que semeja a un delfín que emerje y se sumerje en el océano del cielo oscuro y azul apareciendo y desapareciendo acompañando a la Nave Tierra. También, desde nuestro punto de vista físico, es un Ojo cósmico cuyo párpado es la sombra que lo abre y lo cierra, lo abre y lo cierra, parpadeando sin prisa una vez cada 29 días y medio.

El primer aparato con el que se introdujo en nuestro lenguaje moderno y tecnológico el término de "satélite artificial" fue llamado "Sputnik 1". Mientras el satélite natural (quizá desde época de los dinosaurios) lleva orbitando al Planeta millones de años ha, el hombre ya suficientemente modernizado estrenó su primer satélite artificial en octubre del año 1958 desde el inicio de la era cristiana cuando aún contemplaba la Luna sin plantearse viajar a ella. El hombre moderno comienza a hacerlo unas décadas después de creerlo imposible, con la ilusión de cuando niño al estrenar su primer juguete. Casi 11 años más tarde, en julio de 1969, la Luna recibió en su Piel cenicienta la marca de dos huellas artificiales "extralunares": la de un módulo de una nave espacial humana, y luego otra, pero no de la suela de un pie humano, sino de la suela de una bota de un traje de astronauta. Esas "huellas de la tecnología y de la modernidad" se sumaron a las innumerables huellas de los meteoritos que durante millones de años encuentran en la superficie de la Luna su lugar de descanso conformando su espectacular superficie adornada por cráteres, montes, cordilleras, planicies, "mares"...

Huella de la suela de la bota del traje de astronauta

Ese traje era el que vestía un humano norteamericano llamado Neil Armstrong que 30 años antes fuera un niño de 8 años quizá ya con el deseo de "ser astronauta y viajar a la Luna ". Tal deseo no sería mayor que la intriga y la fascinación que tantos seres humanos han sentido ante la misteriosa y hermosa presencia de la Luna a lo largo de la historia en muchos de cuyos episodios ha participado como protagonista. Por ejemplo, posiblemente eclipsando al Sol durante la supuesta crucifixión de Jesús (el 24 de noviembre del año 29 hubo un eclipse de Sol en Jerusalén al mediodía), o siendo eclipsada por la sombra de la Tierra el 24 de mayo de 1453 mientras los turcos otomanos arrebataban el poder sobre Constantinopla a los cristianos. La leyenda cuenta que este el eclipse fue considerado como señal de mal augurio por los cristianos, aunque no de buen augurio por los turcos.

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Eclipse de Luna el 14 de mayo de 1453 durante la caída de Constantinopla

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Eclipse de Luna el 24 de mayo de 1453 (toma de Constantinopla)

O apareciendo en casi todos los televisores del mundo el 20 de julio de 1969 mientras se veía a simple vista antes, durante y después del anochecer, o simplemente en cualquier eclipse de Sol, pues la Luna también deja su huella (su sombra) en la humanidad y en la Piel del planeta.También el planeta Tierra deja su sombra en la Luna cuando ésta pasa por el cono de sombra del planeta y desde la Luna se ve a la Tierra en fase nueva y un eclipse de Sol. A veces, también, la Luna eclipsa a las Pléyades.

3--4 de marzo de 2007. Eclipse total de Luna. La sombra del planeta Tierra en la Luna.
La sombra de la Tierra en la Luna
La Luna dentro del cono de sombre del planeta Tierra
23:00 h. La Luna entrando por el borde del cono de sombra del planeta Tierra.
0:30 h. La Luna sumergida en el cono de sombra del planeta Tierra.
2:00 h. La Luna saliendo por el borde del cono de sombra del planeta Tierra.

En el momento de la llegada de la nave Apolo 11 a la Luna, ésta estaba en el 6º día de su ciclo de fases a punto de alcanzar a su primer cuarto (media luna), es decir que se veía con un poco más de sombra que de luz, de modo que desde la Luna se veía a la Tierra con aspecto viceversa, es decir, con un poco más de luz que de sombra, y 3,6 veces más grande que la propia Luna vista desde la Tierra.

LA HISTÓRICA SEXTA LUNA

La NASA llegó a la Luna a las 15:17 horas de Houston del 20 de julio de 1969. La Luna estaba en el 6º día de su ciclo de fases. La nave Apolo 11 (también llamada Eagle o El Águila) alunizó en el ecuador de la Luna, al borde sur (la "orilla" sur) del Mar de la Tranquilidad -tranquilamente-, un punto que está en el umbral de sombra y luz (en el amanecer) de la Luna en el 6º día del ciclo de fases.

Aspecto de la Luna durante la llegada del hombre a la Luna

Con el simulador Stellarium se puede recrear el momento desde la Luna situando el puntero cósmico en la Luna, en el ecuador de la Luna y en la "orilla" del Mar de la Tranquilidad y añadir el terreno lunar.

Aspecto de la Luna durante la llegada del hombre a la Luna

 

Stellarium muestra a la Tierra visualmente más arriba del horizonte que en la foto de la NASA, aunque la cercanía visual del horizonte y de la Tierra puede deberse al punto de vista del astronauta fotógrafo. Europa y África anocheciendo, y desde algunos lugares se estaba poniendo el Sol. Desde más al este, en Moscú y en Oriente Medio se estaba viendo a la Luna en el horizonte, a punto de ocultarse (con Júpiter). El resto de continentes estaban al otro lado de la zona visible, sin visión directa de la Luna.

Desde la Luna se veía a la Tierra en la constelación de Piscis, y mostraba su fase contraria a la fase de la Luna que, desde la Tierra, se veía en la constelación de Virgo. La nave Apolo 11, como un satélite artificial en torno a un satélite natural, dio 13 órbitas a la Luna antes de descender y posarse, y la Luna también da 13 órbitas enteras a la Tierra en un año.

Era un 6º día del ciclo de fases (sinódico) de la Luna desde Luna Nueva tal como lo vemos desde el Planeta(rio) Tierra. Por eso es una fase especial, y no sólo espacial. El 1 de junio de 2014 la Luna cumplió 555 ciclos de fases desde el 20 de julio de 1969 cuando mucha gente vio la llegada de MujerHombre a la orilla del Mar de la Tranquilidad -tranquilamente- de la Sexta Luna, a través del televisor del salón de sus casas.

Y aquí una doble imagen con dos puntos de vista del mismo momento (puedes pasar el cursor del ratón sobre la imagen para ver la otra).

Montaje del momento de la llegada del hombre a la Luna

Un curioso dato es que el Apolo 11 -también llamado Eagle o el Águila- dio 13 órbitas completas a la Luna antes de posarse en el satélite, y la Luna da 13 órbitas completas a la Tierra en un año. ¿Causalidad? ¿Casualidad?

"Houston…aquí base Tranquilidad, el Águila ha alunizado"

En Houston eran las 15:17 del 20 de julio de 1969.

En el plano de las órbitas, la Tierra estaba en conjunción superior con Mercurio.

 

Para contactar enviar e-mail a navelegante64@gmail.com
 
 

 

Igual que los satélites artificiales nos sirven para interconectar nuestros inanimados y "aparatosos" aparatos, la Luna es el satélite natural a modo de una centralita para conectar "algo" de nosotros mismos. Aquello ha de ser un reflejo burdo de esto. Sin olvidar que el propio Planeta (Ser planetario) es un satélite natural de la siguiente categoría.

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Aunque por costumbre solemos asociar "luna" con "satélite", el satélite de la Tierra tiene nombre: Luna. Con este nombre damos nombre al día "Lunes" de la semana. En lengua inglesa se dice moon que define al nombre del día Monday (moon day) o "Día de la Luna" y es la raíz de la palabra inglesa month o "lunar", que define al Mes Lunar por el que antiguamente se regían, por ejemplo, los druidas de la cultura Celta. En el Libro de Sirácida 43:6-8 de la Biblia, se cita a la Luna como la reguladora de los tiempos y como la que da nombre al mes (moon-->month-->lunar). El mes lunar medio es de 28 días (que podemos contar con las falanges de los dedos de nuestras manos), que es el redondeo de la media aritmética de los días de duración de los dos ciclos sidéreo y sinódico de la Luna, de modo que el año es estructurable en 13 meses lunares y en 4 periodos de 13 semanas, y sobra 1 día. También la cultura maya utiliza el calendario de 13 Lunas, así como la civilización etrusca antes de ser sustituida por la cultura romana la cual instauró un calendario de 12 meses que sería heredado por la cultura romana católica cristiana (calendario gregoriano de la Iglesia) y que aún se utiliza "a diario" hoy en día en la sociedad moderna. Por su lado, las personas de cultura islámica usan un calendario basado en la dinámica de la Luna, y no en una estructura rígida.

La Luna tiene una íntima relación natural con el número 13 debido a sus ciclos, pues por ejemplo cada día se traslada 13 grados de su órbita y gira 13 grados. Y completa 13'4 órbitas alrededor de la Tierra en 1 año. Así mismo, 13 órbitas a la Luna dio el Apolo 11 antes de descender a la Luna.

En la Luna viviríamos un día de dos semanas y una noche de dos semanas.

Ver animación de los ciclos sidéreo y sinódico (de órbita y de fases).

 


DISTANCIA ENTRE LA TIERRA Y LA LUNA

Luna nueva, Tierra llena

La Tierra y la Luna no sólo son lo que nos dice nuestra inteligencia racional y científica con sus términos técnicos. También son lo que nos inspira nuestra fantasía y poesía. Así, la Tierra es una nave espacial esférica y la Luna es su delfín que durante su órbita de 28 días se sumerge en el océano oscuro y emerge reflejando la luz emitida desde el Faro más próximo, que está en la Isla del Sol. A la Luna podemos llamarla el Delfín del Mundo.

Distancia a escala entre la Tierra y la Luna. La Luna en posición de fase llena vista desde la Tierra.

Esta imagen reproduce a escala la distancia que separa a la Nave y a su Delfín, que se ven también con sus tamaños proporcionales. Esta recreación es unas 1.500 millones de veces más pequeña que la realidad. En la escena la Luna aparece en el mismo plano que el Centro de la Tierra y el Núcleo del Sol, de modo que está en la región de la Sombra del Planeta que es como un perfecto cono alargado y delgado. La Sombra del Planeta Tierra tiene una longitud equivalente al diámetro del Sol, de modo que cuando la Luna pasa por la Sombra de la Tierra, el radio de su órbita ocupa la 3,6ª parte del cono de sombra.

Aquí la Luna al otro lado de su órbita, entre la Tierra y el Sol. Desde la Tierra aparece en fase nueva, en la posición en que a veces vemos eclipses de Sol.

Luna en fase nueva

La distancia entre la Luna y la Tierra es tal que la Tierra cabe 30 veces en ella, y la Luna cabe 111 veces incluida ella misma. Es el radio de la órbita de la Luna, el cual cabe 3,6 veces en el diámetro del Sol. Y la Luna cabe 3,6 veces en el diámetro de la Tierra. Cifras coincidentes, proporciones coincidentes entre diferentes "conceptos" naturales relacionados por un objeto común, en este caso la Luna.

Si pudiéramos elevarnos en el espacio y nos dirigiéramos hacia la Luna a una velocidad de medio metro cada segundo, tardaríamos... 24 años en llegar! Para comprar los víveres para sobrevivir en el viaje necesitaríamos el dinero suficiente, aunque quizá no tanto como el que los ingenieros aeroespaciales necesitan para construir un cohete y una nave. Quizá hay un modo instantáneo de transportarnos, uno que nuestro ser racional y científico no conoce, y que de conocerlo no podría dirigirlo él. Quizá el secreto sea sólo accesible a nuestro Niño Cósmico curioso y explorador que, de descubrir el secreto, invitaría a nuestro ser racional, el cual sería... un pasajero privilegiado, y no por tener millones de dólares con los que comprar un billete a la N.A.S.A. (no a la Luna, porque a la Luna no podemos comprarle nada, porque ella no vende nada porque no participa en ningún negocio), sino porque nuestro ser racional no tendría que tener un solo centavo para realizar un viaje de un punto a otro del Espacio transparente, la dimensión "más densa" de la realidad compuesta por múltiples dimensiones y vibraciones de la energía. El verdadero viaje es gratis, igual que pasear por las calles de la ciudad, por los pasillos de la casa o por la mente sin fronteras.

Un rayo de luz tarda sólo 1'3 segundos en cubrir la distancia entre la Tierra y la Luna. Podemos decirlo como 1'3 metros luz recorridos por la luz en 1'3 segundos (ver Metro/Segundo Luz).

La distancia entre el Planeta Azul y su satélite gris es el Radio Orbital Lunar. Podemos llamarlo R.O.L. Y el doble es el diámetro que podemos llamar D.O.L. Estas son unidades naturales que podemos usar para expandirnos hacia el Sol y comprobar si forman parte de alguna armonía proporcional invisible pero no oculta.

Así, por ejemplo, entre la Tierra y el Sol hay una distancia que podemos medir como 390 R.O.L, y el R.O.L. mide 390 mil kilómetros desde el Centro de la Tierra.

(ver números de la Tierra, la Luna y el Sol).

Luna nueva, Tierra llena

 


CITA CON LA LUNA

Una noche me cité con la Luna. Ella asomó por el horizonte a las 23:00 horas. Entre grandes secretos que me reveló me propuso que nos citáramos a la noche siguiente, para que yo desvelara otro de sus secretos. A la noche siguiente yo estaba a las 23:00 en el mismo lugar, pero tuve que esperar 50 minutos más para que la Luna asomara. 50 minutos y unos 25 segundos más (50'4 minutos). Esto es lo que la Luna quería que comprendiese: ¿por qué asoma unos 50 minutos más tarde cada día/noche? ¿O acaso nosotros llegamos unos 50 minutos antes? Según el reloj no llegamos antes ni tarde, pero como la Luna no se rige por el reloj ella tampoco llega más tarde, ni nosotros antes con respecto a la Luna.

Nosotros concebimos el tiempo diario como esa línea de 24 tramos u horas que cada incluso cada persona experimenta de forma diferente (más largo o corto que ayer) de un día para otro, nuestros cuerpos recorren durante el día y noche un círculo debido a la rotación del Planeta Agua y Tierra. Mientras en el Espacio se da ese desplazamiento físico, en nuestra mente cronológica (temporal) cambiamos el valor ("1", "2", "3"...) del concepto "hora". Y simultáneamente a la rotación del Planeta, la Luna también se traslada por su camino circular, su órbita.

A cada giro de la Tierra, la Luna cubre más o menos la 28ª parte de su órbita (13º), y lo hace en el mismo sentido que el giro de la Tierra,

elTraslación de la Luna en 1 día de la Tierra

aunque nosotros veamos a la Luna desplazarse en sentido contrario (otro fenómeno interesante). Por tanto, la Tierra ha de girar un poco más para que volvamos tener línea de visión de la Luna a la noche siguiente, y por tanto de la Luna maquillada de luz y sombra de forma ligeramente diferente (su fase). Ese "poco más" de giro es unos 13 grados que nuestra mente cronológica entiende como unos 50 minutos.

50'4 minutos es un "espacio" de tiempo (mental) que tiene su correspondencia como movimiento por el Espacio real. Además de ser un desplazamiento de agujas, y concretamente de 50 vueltas de la aguja de los segundos, el movimiento es rotación de la Tierra. Así, como en 1 hora el Planeta gira 15 grados quiere decir que gira 1 grado cada 4 minutos. Por tanto, gira casi 13 grados cada 50'4 minutos.

 

Para contactar enviar e-mail a navelegante64@gmail.com
 
 

 

 

 
LA LUNA
 
Giro
 
 

 

 

 

 
 

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REFLEXIÓN LUNÁTICA

No recibimos precisamente a diario -ni a nochario- noticias sobre la Luna, ni tampoco nadie tiene la responsabilidad de hacerlo, pero siempre podemos ejercer la libertad gratuita de recibir las energías y secretos de la Luna más allá de nuestra mente científica y religiosa y de nuestros extraños idiomas con los que no podríamos comprender a alguien (persona "lunática") que hubiera descubierto alguna maravilla de la Luna. Es curioso que hayamos llegado a asociar la locura insana con la Luna al llamarnos "lunáticos" cuando queremos decir que "estamos locos". ¿Será que pensamos que decirnos "terráqueos" o "terrestres" o "terrenales" no es una ofensa suficiente?

Las personas dedicadas a estudiar científicamente el entorno espacial del planeta y a construir y enviar naves artificiales a la Luna han observado la "lunagrafía" y han confeccionado mapas de esa misteriosa cara que la Luna no nos muestra. Es como un reflejo de nosotros mismos intentando no mostrar el lado que no nos gusta de nosotros mismos, aunque es inevitable que emerja por sí solo en uno y en los demás.

Por eso ¿temerosa y vergonzosa Luna o... quizá nos muestre su Lado Oscuro en su momento, en un momento en que la humanidad esté preparada por haber dado "un pequeño gran paso" necesario para quizá, comprender algún maravilloso secreto custodiado durante tantas órbitas de la Nave Tierra?

Sin duda que hay factores naturales de sutiles juegos de la energía que dan lugar a que la Luna tenga, para nosotros, un Lado Descubierto -que no siempre iluminado- y un Lado Oculto -que no siempre Oscuro-, y más allá, misterios que la razón no entiende sobre el Lado Oculto de la Luna, ese Delfín cósmico y Gris que acompaña a esta Nave Azul, Aire y Agua y a nosotros, los navegantes. Y la poesía, uno de los lenguajes humanos de conexión con otro lenguaje que no es de letras ni palabras: el universal.

 

Comprendí que no existe el día

sino sólo una eterna noche.

Alcé al cielo la vista

y descubrí que guardaba dos broches:

 

uno, ambarino y cálido,

regalo sin par de las estrellas

con el que a nosotros seduce;

 

otro frío, pálido,

amante fiel de la Tierra

ante el que los sueños sucumben.

 

 

poemas a la Luna