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CONSTELACIONES
Conocer el Universo es un juego de niñ@s, como salir a la calle
Osa Menor
 
 
 
 
EL RELOJ de la OSA MENOR
Un reloj del año, y gratis

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Esta fecha gregoriana del 4 de mayo (traducirla a punto del ciclo maya) que es el 2º día del 11º mes lunar, podemos identificarla fijándonos en las estrellas, concretamente observando la constelación de la Osa Menor y a sus estrellas Polar y Kochab.

Esto que ocurre en la noche del 4 de mayo podemos comprenderlo muy fácilmente igual que comprendemos el funcionamiento de las agujas del reloj de cuatro cuartos o el año de cuatro estaciones.

Lo que ocurre en las noches a partir de esta del 4 de mayo sólo podemos comprobarlo las personas que vivimos en el Hemisferio Norte del Planeta y sólo las que observamos las Firmas del Firmamento, porque no toda la Humanidad estamos en contacto con el universo a través de sus estrellas (ni siquiera a través de la propia tierra que pisamos o del oxígeno que respira el organismo).

La Humanidad que vivimos en Sudamérica no podemos comprobarlo visualmente: argentinos, uruguayos, chilenos, bolivianos, peruanos e incluso ecuatorianos, colombianos o venezolanos, y parte de Centroamérica. Pero sí podemos hacer un sano y gratuito ejercicio de imaginación, aparte de ver imágenes artificiales que recrean más o menos esa realidad.

La Osa Menor entre la Polar y Kochab

A la estrella Kochab podemos considerarla como el extremo visible de una aguja invisible que parte de la estrella Polar. El movimiento que queremos comprobar sólo podemos registrarlo a una hora concreta, las 12 de la noche, cada cierto número de noches. Realmente es el mismo movimiento que podemos comprobar durante 3 horas de una noche, aunque es 365 veces más ampliado o a un ritmo 365 veces más lento.

Si a las 12 de la noche del 4 de mayo miramos a la estrella Polar y bajamos la vista, encontramos a la estrella Kochab EN LA VERTICAL, como extremo de la aguja marcando las "y media" de un reloj cósmico, el Reloj Anual Polar.

Las personas que han ido a vivir a la Naturaleza (con la Naturaleza y en su Seno propio de Madre) y se han liberado de la dependencia de un calendario religioso y civil propio de la civilización, pueden saber, observando las estrellas, en qué mes del año anda la civilización mientras nuestra mente civilizada no sabría hacerlo leyendo y escuchando a las estrellas, y al fin y al cabo, comunicándose con la Tierra en su lenguaje no racional (ni irracional), aunque es algo tan simple como un reloj mecánico o un calendario divididos en 12 partes.

Si continuamos observando durante unas 3 horas apreciamos cómo la estrella Kochab -y las demás- ya se han desplazado una sección curva en torno a la Polar. Es el efecto del Giro del Planeta, que ha girado 45 grados, movimiento durante el cual la aguja de los minutos da 3 vueltas, que decimos "3 horas". De modo que hemos cambiado nuestro ángulo de visión con todas las estrellas, como Kochab, excepto con la Polar.

Ese mismo efecto de desplazamiento de las estrellas a escala diaria (o nocharia, de noche) lo podemos observar y comprobar a una escala más amplia (más lenta): la anuaria, del año. Si registramos la posición de, por ejemplo, la Osa Menor a las 12 de la noche de cada noche o cada cierto número de noches, vemos que realiza un movimiento también circular con centro en la Polar. En este caso no es debido al giro de la Tierra sino a su desplazamiento por su órbita circular en su movimiento de traslación al Sol.

En la siguiente animación vemos dos escenas: la primera (a la izquierda) es una vista del desplazamiento de la Osa Menor -con su Aguja Kochab- a lo largo del año si observamos desde alguna latitud "suficiente" del hemisferio norte de la Tierra; y la segunda escena (a la derecha) es la traslación de la Tierra por su órbita. Son escenas simultáneas, y la segunda recrea lo que sucede realmente en el Espacio, lo cual es la causa de que podamos ver la primera escena desde la superficie de la Tierra. En la segunda escena, vemos la órbita de la Tierra desde un punto de vista por "debajo" de la misma (semejante a la escena del giro de la Tierra y de las estrellas).

De hecho, lo que se ve de la Tierra es su hemisferio sur, y la Tierra se desplaza en el mismo sentido de las agujas del reloj. No es la visión que acostumbramos a concebir (que es ésta), pero es la que nos permite percibir la simultaneidad entre la visión aparente o "ilusoria" que tenemos de la Osa Menor desde la Tierra y el movimiento real (traslación de la Tierra) que provoca esa visión aparente.

En la segunda escena vemos cómo se desplaza la Osa Menor paralelamente a la Tierra, pero en la realidad no es así, lógicamente. Sólo sirve para asociar la posición de la Tierra en la órbita con la posición de la Osa Menor vista desde la Tierra.

Como en cualquier reloj con sus puntos de "en punto", "y cuarto", "y media" y "menos cuarto" en los que la aguja de los minutos se coloca en posiciones verticales y horizontales, así la aguja Kochab también se coloca en horizontal y vertical con respecto a la línea imaginaria del meridiano celeste -que parte, precisamente, de la Estrella Polar- durante cuatro momentos del año a las 12 de la noche, que son cuatro puntos físicos en la órbita de la Tierra, y uno de ellos es esta noche del 4 de mayo. Dichas fechas están señaladas en ambas escenas.

Tal movimiento anual de la Aguja Kochab (o de la Osa Menor y las demás constelaciones y estrellas) es un movimiento "gemelo" y proporcional al que observamos cada noche. Eso sí, de noche sólo podemos apreciar unas 14 horas de estrellas como máximo (en la noche del solsticio de verano en el hemisferio sur y del solsticio de invierno en el hemisferio norte, las noches más largas), puesto que llega un momento en que amanecemos y entramos en la zona de día en la que la luz del Sol vela el cielo. Igualmente, si nos fuéramos al Polo Norte un año entero para vivir el DíaNoche Polar, sólo viviríamos la noche durante 6 meses y no podríamos ver el recorrido completo de la estrella Kochab, de la Osa Menor y de las demás estrellas. Pero por lógica intuitiva sabemos que ocurre así, pues en el fondo de nuestra memoria y conciencia universal sabemos que, en el Universo, las estructuras y los movimientos básicos son circulares, cíclicos, espirales, como la propia estructura del DNA (que no del "DNI") o las corrientes de aire que arremolinan a las hojas de los árboles que han caído al cemento de las calles de nuestra ciudad en otoño, recordándonos algo de lo que somos...

Con todo, ¿has imaginado alguna vez a una Osa con reloj?

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