NAVEGANDO HACIA EL EQUINOCCIO

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Observa la posición actual de la Nave Agua, Aire y Tierra en torno a la Estrella (el Sol) y respecto al Centro de la Galaxia. Desde el día del solsticio de junio ya venimos percibiendo notoriamente la diferencia de duración de los días y de las noches. La Humanidad que vivimos en el hemisferio sur de la Madre Tierra, vemos que la duración del día ha ido alargándose a la par que acortándose la duración de la noche. La que vivimos en el hemisferio norte percibimos una realidad viceversa. (Más info en este enlace).

Desde el solsticio del día 22 de junio la Nave planetaria "Tierra" viene cubriendo el cuarto de órbita hacia el equinoccio de septiembre, que es el día 182 del calendario islámico Bahá'í que comienza el 21 de marzo gregoriano. Día a día (de 2,6 millones de kms en 2,6 millones de kms) el polo norte va siendo cubierto por la sombra del planeta, y lo contrario ocurre en el hemisferio sur. En la animación vemos el desplazamiento completo durante tras 91 días o 13 semanas (13 x 7 días). Es desde un punto de vista cenital. En esta escena la Tierra muestra en todo momento a la luz del Sol el lado ocupado por el agua del Océano Pacífico. Vemos el hemisferio norte y la referencia del casquete de hielo respecto de la zona de sombra de la Tierra. El Planeta está inclinado, así que la línea blanca representa al eje imaginario que, en la primera imagen del Planeta en el solsticio de junio, está dentro de la zona de luz (de día); esta primera imagen permanece fija (a la derecha) para que podamos apreciar la evolución del juego geométrico del eje de rotación con respecto al umbral de luz y sombra en la que la Tierra está envuelta como en un sutil velo.

Podemos percibir cómo el ángulo entre el eje imaginario y el umbral de luz/sombra comienza siendo un ángulo recto en el solsticio de junio y que gradualmente se va cerrando hasta ser de 45 grados a medio camino (día 5 de agosto) y por fin "fundirse" en el equinoccio.

Este fenómeno se manifiesta en nuestra experiencia cada día como 1 minuto menos de día y 1 minuto más de noche en el hemisferio norte y 1 minuto más de día y 1 minuto menos de noche en el hemisferio sur. Al final, en el equinoccio, la duración del día y la noche se iguala: EQUI NOCCIO o IGUAL NOCHE. Esto es expresándolo en los términos cronológicos a los que estamos acostumbrados, pero es un reflejo de la realidad espacial en la que el Planeta se mueve girando y se desplaza mientras está inclinado y mantiene fija esta inclinación.

El día del equinoccio, si miramos desde detrás del planeta Tierra de forma que eclipsemos al Sol, podemos ver al planeta (y a la estrellal) ante la constelación de Virgo.

La Nave Tierra en el equinoccio de septiembre ante el Sol y la constelación de Virgoel

(Más info en este enlace).

En ese instante, viendo desde la Nave Tierra, justo encima del Sol, a unos 6 grados, hay una estrella llamada 7 VIR, que está a 85 años luz. Si ahora nos colocamos en el Sol y observamos nuestro Planeta ante Piscis, también hay una estrella a unos 3 grados por encima de la Tierra, y esta estrella también está a 85 años luz. De esta forma podemos tomar a ambas estrellas como extremos de una línea de 170 años luz que pasa ligeramente por encima del Sol y de la Tierra, una especie de eje imaginario como señal del momento del equinoccio de la Tierra. 85 años son 85 órbitas de la Tierra al Sol mientras el planeta Urano da 1 órbita al Sol, de modo que podemos decir que ambas estrellas están a 1 año-luz uraniano del Sol, y entre sí a 2 años-luz uranianos.

Durante los 3 días del 21, 22 y 23 de septiembre, nuestra Nave Azul Tierra está colocada ante el Sol como de perfil, de forma que ni el polo norte ni el polo sur están en la zona de luz ni de sombra. Ambos están en el umbral. Esto significa que en ambos polos los pingüinos han llegado al mediodía del Día Polar y a la medianoche de la Noche Polar. En el polo norte están a punto de ingresar en la noche de 6 meses, y en el polo sur están ingresando en el día de 6 meses.

Prácticamente hacia las 12 del mediodía del día 22 tiene lugar un momento fugaz de perfecto equilibrio de luz y sombra en este Planeta.

Nosotros vivimos el equinoccio como días y noches de igual duración, pues el paralelo que recorremos a lo largo de la rotación del Planeta está iluminado en su 50% y sombreado en el otro 50%. Si alcanzamos el umbral del amanecer a las 8 horas de la mañana, alcanzamos el del anochecer 12 horas después, a las 20 horas.

Aquí podemos ver el hemisferio sur del Planeta Azul y Agua (y Hielo) durante el equinoccio. Si pasas el indicador del ratón podrás ver el hemisferio norte.

 

Equinoccio: hemisferios del Planeta Agua

 

Al otro lado del Sol está la región de Virgo. El Sol aparece al comienzo de Virgo. Podríamos decir que vemos al Sol en el 22 de marzo.

Equinoccio de septiembre ante la región de Virgo

 

Esto significa que la Tierra transita ante el fondo de la constelación que está al lado contrario de Virgo, que es Piscis.

Equinoccio de septiembre. La Nave Tierra transitando ante Piscis.

Ver escena animada

En la siguiente doble imagen pueden pasar el indicador del ratón para observar la diferencia entre la sombra y la luz entre el día del equinoccio y el día del solsticio de junio, 3 meses antes.

elComparación de luz y sombra en el mapamundi en el equinoccio de septiembre y 3 meses antes, en el solsticio de juniola

Y en ésta -también pasando el cursor del ratón sobre la imagen- puedes ver la diferencia del equinoccio de septiembre con el solsticio de diciembre, 3 meses después.

laComparación de luz y sombra en el mapamundi en el equinoccio de septiembre y 3 meses después, en el solsticio de diciembreel

(imágenes obtenidas de Earth View)

Estamos en la superficie de un planeta que es una esfera tridimensional, y estamos concretamente en el perímetro de un círculo (llamado técnicamente "paralelo") en el que damos una vuelta al centro del planeta cada 24 horas. Si tal círculo estuviera perfectamente alineado con el plano de la órbita del planeta y su extensión al espacio cortara justo por el centro del Sol, entonces estaría dividido en dos mitades iguales y fijas durante todo el año: 50% de luz y 50% de sombra. Así, si estamos en el ecuador, ambas secciones medirían 20.000 kms cada una, y si estuviéramos en el paralelo situado a 30 grados al norte o sur del ecuador, ambas secciones medirían la mitad, y por eso giran a la mitad de velocidad que el ecuador. Eso lo mediríamos con el reloj como 12 horas de día y 12 horas de noche todos los días del año.

Pero la realidad es que el Planeta y cada paralelo en cuyo perímetro estamos, está inclinado, y de ahí las diferencias graduales de duración.

Podemos calcular el número de kms recorridos por el Planeta Azul en trayectoria curva teniendo en cuenta que recorre unos 2.592.000 cada día. También, si unimos con una línea recta los puntos del solsticio y del equinoccio, tal línea viene a tener una longitud de unos unos 212 millones de kms. La proporción entre ambas cifras o líneas es de 1'11 (como en cualquier círculo, lógicamente).

 

En estas dos dobles imágenes podemos apreciar de otro modo la evolución desde el solsticio de junio hasta el 13 de septiembre, a una semana para el equinoccio, y desde el 13 de septiembre hasta el equinoccio del 21 de septiembre. Puedes pasar el cursor del ratón sobre cada imagen para observar los cambios de un día a otro.

Día 21 de junio y día 13 de septiembre Día 13 de septiembre y día 21 de septiembre
Día 21 de junio (SOLSTICIO) y día 13 de septiembre (a 1 semana del equinoccio) Día 13 de septiembre y 21 de septiembre (EQUINOCCIO)

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REFLEXIÓN EQUINOCCIAL

El equinoccio es un momento celebrado en diversas partes del Planeta Tierra por seres humanos de culturas que han conservado la ligazón con el Planeta, la Madre Tierra y Naturaleza sobreviviendo a la cultura de una civilización y sociedad basada en el capital y en un sistema y calendario racionalista y desconectada de "La Creación" natural y viviente (organismo, planeta, universo), de la conciencia universal y de sus beneficios gratuitos. Hablando en sentido cultural religioso, una desconexión con respecto a "La Creación" es una desconexión con respecto a eso llamado "el Creador". Pero parte de la Humanidad -cual Hija- siempre ha conservado tal cordón umbilical con la Madre Natura o Diosa Madre (y su "esposo" o "dios" correspondiente) a lo largo de la Historia a través de ancestrales tradiciones en las que el ser humano se convierte en tambor viviente de los pulsos o latidos telúricos y tectónicos del Planeta Madre desde sus inaccesibles entrañas magmáticas del Corazón (técnicamente llamado "núcleo" o "centro"), fuente de calor y energía, tal como la Estrella Sol.

La igualación de la duración del día y la noche es reflejo y muestra del equilibrio perfecto entre la luz y la oscuridad, como los dos cables que unidos dan luz a la chispa que arranca el motor de la conciencia en la evolución en la unidad, una vez superado y trascendido el sabio "obstáculo" del temor y la dualidad y su autoenfrentamiento que genera en el dolor o sufrimiento. Observando en silencio a una maestra -la luz, la sombra, la Madre Tierra y Naturaleza en movimiento en el Espacio transparente- es posible dar el único paso necesario para la liberación de la conciencia a la cuarta dimensión y su reintegración en el Universo multidimensional en la paz de la armonía y unidad del Ser universal o "Universo". La "actitud" de la llamada "Madre Tierra" es guía desinteresada.

La celebración de los equinoccios y solsticios es considerada por las culturas indígenas (indias) de este Planeta como un rito religioso, es decir, tal como sugiere la misma palabra "re-ligión" (re-ligare), de mantenimiento de la liga con "el Creador" o Espíritu universal o Esencia (Ser) de "La Creación" a través del contacto, conexión y comunicación íntima con ésta, la Madre Naturaleza cuya inteligencia (terrestre, que no significa humana ni "moderna" ni "tecnológica") es la conexión a la inteligencia universal (que no significa "extraterrestre" pues la Tierra está flotando en el Espacio, el cielo espacial, inmersa en el Universo. Por tanto, en tal relación o re-lazo los sentimientos y emociones libres (de desconfianza y temor) juegan un papel fundamental como energías reparadoras, una comunicación sin necesitad de intermediario tecnológico como un celular o móvil, pues ya el organismo es un celular compuesto por células vivas, y es una caja de recepción y emisión o resonancia de la energía cósmica y espiritual.

Por su parte, el fenómeno de la "Civilización Tecnológica" -uno de cuyas creaciones estamos usando en este momento- con su dependencia absoluta de capital, es incompatible con los sentimientos y emociones y tendente a explotar los recursos naturales de la Creación (empezando por el carbón, combustible de la vida orgánica, y el llamado "petróleo", y minerales, agua, etc) para comercializarlos con el fin hacer circular el capital o a crear a eso llamado "el Creador" en base modelos moralistas e institucionales (religiones organizadas en base a dogmas para masas, o pseudorreligión) diseñados por el hombre sin contar con la mujer, es decir, usando un exceso de intelecto/razón (racionalismo, irracionalidad) y una escasez de intuición/corazón, sentido femenino conector con las femeninas energías vivientes del Planeta (Madre de las madres, sus hijas), imperceptibles con los 5 sentidos y con la razón.

De hecho, en la sociedad comercial y comercializada no se celebran los equinoccios y solsticios de un Planeta al que no se le considera Madre, aunque sí la llamaban así los ancestros. Incluso para la inmensa mayoría de las personas civilizadas tales acontecimientos planetarios pasan desapercibidos durante toda la "vida", tanto como para la Naturaleza Madre (y su aspecto "Padre") las celebraciones sociales y "religiosas" del hombre civilizado en una casa flotante en mitad de las estrellas de una galaxia giratoria en el Espacio, dimensión transparente de la realidad y conciencia universal multidimensional.

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