Ciclos

El tiempo natural, como el de la Tierra y la Luna, se basa en los ciclos. Es la percepción cíclica del Tiempo. La palabra “ciclo” procede de la palabra de la Lengua griega κυκλος o kyklos que significa “rueda” o “círculo”. La propia palabra “CÍrCuLO” contiene las letras de la palabra “CICLO”.

El círculo es la forma primordial en el Universo, y de hecho las estrellas y planetas tienen forma esférica y se trasladan en trayectorias circulares en el espacio universal. Esos movimientos circulares completos dan lugar a los ciclos, que son el aspecto temporal definible en base a diversas unidades de medida. El espacio es el cielo espacial y la palabra “cielo” es parecida a “ciclo”. Así, un CICLO es el resultado del movimiento en CÍRCULO en el CIELO.

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El ciclo más básico que experimentamos es el diario, que en términos de movimiento es la rotación del planeta. Aunque es un movimiento natural el Hombre ha logrado medirlo con precisión a través de la calibración del engranaje de un aparato artificial como es el reloj: 23 horas y 56 minutos, que físicamente son 23 círculos de la aguja de los minutos y casi un círculo más, 1.436 círculos de la aguja de los segundos (1.436 minutos) y prácticamente dos círculos de la aguja de las horas. Forman la estructura básica de la relójica, la lógica del reloj que da lugar al ciclo horario paralelo al ciclo rotatorio. El siguiente ciclo es el básico de la Luna, de 29,53 días, el mes lunar, aunque el Hombre no ha inventado un aparato que lo mida, aunque tampoco es necesario pues basta la observación, y de hecho sólo la cultura árabe basa la estructura de su calendario y año en 12 meses lunares en la observación de la primera fase de la Luna, y esos 12 meses lunares son los completos que realiza en 354 días, que es 11 días menos que el año natural.

Y 223 meses lunares (18 años y 11 días) forman otro ciclo, el Saros, conocido por los caldeos hace 3 milenios, ciclo de eclipses solares y lunares. Y 12 meses lunares más, 235, componen otro ciclo de 19 años, deducido por el astrónomo griego Metón. Así hasta llegar al ciclo de precesión, de casi 260 siglos ó 26 milenios, deducido por otro observador griego, Hiparco de Nicea.

La combinación de los ciclos de los astros da lugar a momentos de final y reinicio que son los momentos culmen que definen la variada y flexible estructura del tiempo natural.

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Esos momentos son para la conciencia espaciotiempo universal como para la conciencia social las festividades políticas y religiosas de los calendarios civiles y religiosos que no suelen basarse en la dinámica del planeta ni en los momentos de sus ciclos naturales ni otros eventos astronómicos. Pero de hecho, un calendario también se puede diseñar astronómicamente sirviendo de nexo o vínculo de la conciencia humana con la universal y así con la dinámica del espaciotiempo del planeta y del Universo, definida por… los ciclos.

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La Galaxia girando y el Día galáctico

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La galaxia es la ciudad de estrellas, y cada estrella es el centro de un posible barrio de planetas, como el barrio planetario del Sol, La galaxia gira en torno a su propio centro de modo que arrastra a todas sus estrellas. Cualquier ciudad situada en el ecuador de la Tierra o a 60 grados norte o sur tarda el mismo tiempo en girar con el planeta: 24 horas, un día.  Así, todas las estrellas tardan el mismo tiempo en girar en torno al centro de su ciudad, la galaxia. Este tiempo es 1 Día galáctico, el periodo de rotación de la Galaxia.

Existen varias estimaciones acerca de ese periodo, y lógicamente son en años. La más manejada es de 225 millones de años. Sin embargo el año es una unidad relativa a la Tierra, y de hecho desde cada planeta se obtiene una expresión diferente del mismo tiempo. Por ejemplo en 225 millones de años el planeta Neptuno da 1.363.636 órbitas al Sol. De hecho 225 millones de años terrestres son 1 millón 363 mil 363  años… neptunianos.  Y ambos periodos equivalen a… 1 Día galáctico.

Podemos hacernos una idea de tal concepto definiendo primero el Segundo galáctico. Para ello hemos de asociar el Día galáctico a los conceptos que nos son familiares, como el día, que también es resultado de una rotación, la del planeta Tierra. Así, como el día se divide en 86.400 partes o segundos podemos estructurar el Día galáctico en 86.400 partes, lo que nos da a 2.600 años cada Segundo galáctico.

También podemos concebir el Segundo galáctico asociando el giro la rotación galáctica a la estructura del año terrestre, y así creamos el Año galáctico. Un año terrestre dura 31.536.00 segundos, y si dividimos 225 millones de años en 31.536.000 partes, cada parte toca a 7 años: el Segundo galáctico. Si tuviéramos conciencia de ser la galaxia la Tierra daría 7 órbitas al Sol cada Segundo galáctico.  Pero incluso si imaginamos que somos la Galaxia y que nuestra cabeza es el centro y que estamos girando a un ritmo de una vuelta por año, y que el Sol es un puntito luminoso dando vueltas en torno a nuestra cabeza también a un ritmo de una vuelta cada año, y que la Tierra es otro puntito que da vueltas al Sol, nos resultaría prácticamente imposible imaginar que  la Tierra diera 7 vueltas al Sol a cada segundo. Así, en un año, el Sol daría una vuelta a nuestra cabeza mientras la Tierra habría dado 225 millones de vueltas al Sol… y por eso los habitantes de la Tierra dirían que hemos durado 225 millones de años en rotar, lo que para nosotros sería un Año… galáctico.

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La 6ª fase de la Luna

La 6ª fase de la Luna es histórica desde el punto de vista tecnológico de la ciencia astronáutica pues es la fase en la que estaba la Luna cuando la NASA alcanzó el satélite con tres hombres el 20 de julio de 1969 en el primer vuelo tripulado.

El Apolo XI había sido impulsado por el cohete Saturno V, que medía 110,6 metros de largo/alto, y durante los siguientes 4 días el Apolo XI recorrió la distancia entre la Tierra y la Luna (384.400 km), una distancia en la que propia Luna cabe 110,6 veces.

384.400 km / 3476 km (diámetro Luna) = 110,6 lunas

orbitaluna1saturnoV

Así, cada metro del Saturno V se puede ver como proporcional al tamaño de la Luna, y el propio largo del cohete es una representación proporcional de la distancia entre la Tierra y la Luna.

El Apolo XI dio 13 órbitas descendentes a la Luna antes de alunizar, y también 13 es el número de órbitas completas (y el 40% de otra) que la Luna da a la Tierra en un año.

El Apolo XI se posó en el ecuador de la Luna y en el umbral del amanecer, en un punto en el sur del Mar de la Tranquilidad, al norte del cráter Hipatia.

La Luna en el 6º día de su ciclo y punto de alunizaje del Apolo XI
La Luna en el 6º día de su ciclo y punto de alunizaje del Apolo XI

En la fecha del 20 de julio de 1969 en la Luna en tal fase estaba en  cierto meridiano de la esfera celeste y al comienzo de la constelación de Virgo,  lo cual ocurre cada 19 años según el ciclo metónico. En 2007 coincidieron la fase, la posición en la esfera celeste y la fecha, y así también ocurrirá en 2026.

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El GEOcentrismo de la teoría EGOcentrista

A una teoría se le llama geocentrismo y a otra heliocentrismo. El término GEOcentrismo es la forma con la que nuestro EGO denomina a su visión de GEA como planeta al que percibe en el centro (centrismo) físico del Universo, y por tanto a sí mismo. Sigue leyendo El GEOcentrismo de la teoría EGOcentrista

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El día bisiesto y el ciclo de 33 años

El concepto “bisiesto” se refiere a un día y es el que resulta de acumular cuatro cuartos de día en cuatro años, lo cual es debido a la particular dinámica de giro del planeta Tierra, pues a cada año/órbita cumple 365 días (en 366 rotaciones) y el 25% de otro.

Hipotético caso de un año de 3 días, con 4 giros del planeta girando en el mismo sentido que la traslación. La regla es un día menos que el número de giros.
Hipotético caso de un año de 3 días, con 4 giros del planeta girando en el mismo sentido que la traslación. La regla es un día menos que el número de giros.

Así, con un 25% de día de más cada año, en cuatro años se completa el 100%: otro día. Culturalmente a este día se le llama BISIESTO.

El concepto “bisiesto” es aplicable al día, no al año, de modo no hay “años bisiestos” sino años con día bisiesto. La palabra procede de la expresión latina BIS SEXTUS, término acuñado en la antigua Roma en el momento de creación del calendario juliano y que significa “SEXTO REPETIDO” en referencia al SEXTO día anterior al 1º de marzo; ese día era el 23 de febrero, que se añadió (o REPITIÓ = BIS) por primera vez como el 366º día (aunque no como último día del año). Unos 16 siglos después, en 1582, la versión gregoriana insertaría el día acumulado entre el 28 de febrero y el 1 de marzo como 29 de febrero cada cuatro años, de modo que ya no era día biSEXTUS pues ya no era el día SEXTO antes del 1º de marzo.

La inserción de ese día cada 4 años es aplicable a cualquier calendario independientemente de su estructura, excepto en calendarios dinámicos  y naturales como el islámico que basa el conteo de meses en el avistamiento de la primera fase visible de la Luna. Si no se insertara un día cada 4 años las fechas correspondientes a los eventos astronómicos como los solsticios y los equinoccios se desfasarían un día cada cuatro años, aunque la civilización humana no basa su “evolución” en el seguimiento de la dinámica del planeta y sus eventos astronómicos. Los años con día bisiesto son exclusivos de cada calendario de cada cultura, pues depende del momento de inicio de cada calendario, y por eso cuando al año de un calendario le corresponde el día bisiesto, al año de los demás calendarios puede no corresponderle.

Astronómicamente, ese cuarto de día no es exactamente el 25% sino el 24,22%. Eso hace que el planeta cumpla un número entero de días cada 33 órbitas/años, pues son 12.053 días en 12.086 rotaciones. En relación con los ciclos de los planetas, Mercurio da 137 órbitas, pues tarda 88 días en dar una órbita, y 12.053 días son 137 ciclos de 88 días.

http://asteromia.net/planeta-agua-aire-y-tierra/tierra-giro.html#GIROSENT1

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Alineación Tierra/Venus-Marte cada 32 años

Hacia el 20 de febrero de 2015 la Tierra está en alineación con Venus y con Marte. El tipo de alineación es con la Tierra a un lado de las órbitas, y Venus y Marte al otro y ocurre cada 32 años.

La Tierra, Venus y Marte en alineación. Cada 32 años. Escena obtenida con Solar System Scope.
La Tierra, Venus y Marte en alineación. Cada 32 años. Escena obtenida con Solar System Scope.

Esta particular disposición corresponde a la alineación que tiene lugar cada 32 años y 2 días desde que ocurrió con el Sol (en 1727), de modo que desde entonces los tres planetas han formado 9 veces la alineación.
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Llega un momento en que la línea se rompe puesto que la diferencia de amplitud de las órbitas impide que Venus esté entre la Tierra y Marte durante algunos ciclos de 32 años. La alineación con el Sol ocurre cada 181 ciclos de 32 años, de modo que el periodo del ciclo completo es de 5.809 años.

En 32 años Venus da 52 órbitas, la Tierra da 32 y Marte da 17, de modo que 32 años es el periodo de sincronización o resonancia orbital entre la Tierra, Venus y Marte.

Venus y Marte. 20 de febrero de 2015. Madrid.
Venus y Marte. 20 de febrero de 2015. Madrid.

En esta ocasión la línea es hacia el comienzo de la constelación de Piscis de manera que dentro de 32 años volveríamos a ver a ambos planetas juntos en ese mismo punto de la autopista planetaria después de la puesta de Sol. Es un reflejo del orden cósmico manifestado por la dinámica cíclica de los planetas y que es sólo es perceptible con la suficiente escala de percepción temporal. Cada vez ocurre con una precesión que da lugar a un ciclo más amplio de 5.809 años con 181 alineaciones.

Venus en el punto más cercano a Marte el 22 de febrero de 2015. Y precesión de la alineación cada 32 años.
Venus en el punto más cercano a Marte el 22 de febrero de 2015. Y precesión de la alineación cada 32 años.

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